Nicaragua no debería dar largas a la decisión de descentralizar las pruebas de Covid-19, dijo este miércoles la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Según el organismo, permitir que centros diagnósticos no estatales apliquen los métodos de detección del coronavirus SAR CoV 2 amplía la capacidad del país para identificar los casos positivos y abona a llevar un conteo más preciso.

“Es necesario identificar los casos, principalmente los casos que tienen sintomatología, para reducir la transmisión de la Covid y, por supuesto, para evitar casos graves y hospitalización”, sustentó en conferencia de prensa virtual el doctor Ciro Ugarte, director de Emergencias de la OPS.

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Ugarte explicó que liberar las pruebas de Covid-19 es un paso que han dado países que tienen un sistema de salud sólido, obteniendo resultados positivos. “Muchos países incluso han autorizado a laboratorios privados a que realicen las pruebas, entre ellos varios de Centroamérica: Honduras Costa Rica El Salvador”, mencionó.

El funcionario manifestó que la OPS trabaja con las autoridades de Salud nicaragüenses y con otros sectores que no precisó, para lograr el objetivo de facilitar el acceso a la prueba de Covid-19 a la mayor cantidad de población posible.

CENTRALIZACIÓN DE PRUEBAS LIMITA REGISTRO DE CASOS, SEGÚN OPS

“Cuando las pruebas son centralizadas y la información no se provee a tiempo es muy difícil tener un conteo adecuado de los casos, los gobiernos que protegen a su población informan de estos resultados inmediatamente”, enfatizó Ugarte.

En Nicaragua, las pruebas de Covid-19 solamente se hacen en el Centro Nacional de Diagnóstico y Referencia (CNDR), ubicado en el Complejo Nacional de Salud “Conchita Palacios”, en Managua.

El director de Emergencias Sanitarias de la OPS señaló que los reportes que obtienen de Nicaragua continúan siendo “escuetos” por lo que el organismo no cuenta información detallada sobre situaciones particulares como, por ejemplo, la situación en los albergues habilitados en el Caribe Norte para atender a los damnificados de los huracanes Eta e Iota, que impactaron los días 3 y 13 de noviembre y causaron devastación en la zona, así como destrucción y muertes en diferentes zonas del país.

“Consideramos que luego de (atender la emergencia por) los huracanes y luego de los proyectos que se están desarrollando en Nicaragua, la descentralización de las pruebas va a ser uno de los signos principales del compromiso multinstitucional para controlar la Covid-19 en Nicaragua”, expresó Ugarte.

Desde el inicio de la pandemia, la administración de Daniel Ortega se ha caracterizado por desatender las recomendaciones básicas de los organismos mundiales para prevenir y frenar la propagación del Covid-19, como medidas de distanciamiento social, reducción de movilidad, uso de mascarillas y suspensión de actividades no esenciales.

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ORTEGA SE HA NEGADO A LIBERAR PRUEBAS

Tampoco escuchó la propuesta de descentralizar las pruebas de Covid-19 que fue planteada el pasado mes de marzo por el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), una semana después de que se detectara el virus en el país.

La principal patronal de Nicaragua pidió a Ortega que diera el visto bueno a las solicitudes que de manera particular habían presentado laboratorios y hospitales para realizar las pruebas. “Es importante que autoricen, que no se centralicen únicamente en el Ministerio de Salud, para atender de manera oportuna y puedan salvarse vidas con esa decisión”, dijo José Adán Aguerri quien entonces ocupaba la presidencia del Cosep.

En junio, cuando se registró el pico de la pandemia, la misma OPS instó públicamente a las autoridades sanitarias nicaragüenses a aplicar las pruebas de Covid-19 a través de laboratorio a todos los casos sospechosos para conocer la situación real. La ministra Martha Reyes en esos días había argumentado que este método era de “apoyo en el comportamiento epidemiológico” y que las pruebas se aplicarían durante el proceso de “seguimiento” del paciente. 

UN LABORATORIO SIN CAPACIDAD

El Centro Nacional de Diagnóstico y Referencia (CNDR) concentra el procesamiento de las muestras de todos los hospitales de Nicaragua, a las cuales realiza una prueba de Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR por sus siglas en inglés), en tiempo real (rT PCR). Este laboratorio solo tiene capacidad de procesar 350 pruebas diarias, según el informe “Respuesta inmediata de salud pública para contener y controlar el coronavirus y mitigar su efecto en la prestación del servicio en Nicaragua” elaborado por el Ministerio de Salud (Minsa), y que Daniel Ortega envió al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para justificar la solicitud de 43 millones de dólares para enfrentar la pandemia.

Entre las deficiencias del sistema local de Salud plasmadas en ese documento, se expuso la falta de capacidad del CDNR para procesar las pruebas ante un crecimiento exponencial de los casos sospechosos. Para cubrir al 5% de la población de Nicaragua, el Minsa proyectó la necesidad de realizar 54,016 pruebas por semana, para lo cual se necesitaría un mínimo de siete laboratorios trabajando a su capacidad máxima (350 pruebas diarias).

Tras casi 9 meses de pandemia en Nicaragua, el Minsa no rinde cuentas sobre la cantidad de pruebas realizadas y el uso que ha dado a las que ha obtenido vía donación. Un informe de médicos independientes, basado en datos filtrados por Anonymous, entre el 28 de febrero y el 24 de julio, revelo que el Minsa realizó 17,284 pruebas de coronavirus PRC, de las que 9,683 dieron positivas, es decir el 56%. Por primera vez en cinco meses desde el inicio de la pandemia se cuantificó el número de pruebas hechas por el régimen.

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