El pasado 20 de febrero el presidente de Rusia, Vladímir Putin, anunció que a partir de esa fecha reconocía como repúblicas independientes a las regiones separatistas ucranianas de Donetsk y Lugansk. Pocas horas después, el 21 de febrero, su homólogo nicaragüense Daniel Ortega se convirtió en el primer mandatario que traslado su apoyo a la decisión del Kremlin, menoscabando de esa manera la soberanía e integridad del estado soberano de Ucrania.

Cuatro días después, en la madrugada del 24 de febrero, Putin lanzó sus tropas contra Ucrania y Ortega mantuvo su apoyo a esa invasión, convirtiendo al Estado de Nicaragua en un aliado de Rusia en una flagrante violación al Derecho Internacional al invadir un país soberano y provocar muertes.

¿Por qué Ortega tomó partido en una guerra que se desarrolla a miles de kilómetros y en la que el país no tiene nada que ver?  ¿Qué busca el dictador Ortega con su apoyo a la invasión de Rusia en Ucrania? En esta entrevista con DESPACHO 505, el experto en relaciones internacionales Alberto Alemán analiza las ambiciones del dictador de Nicaragua que lo habrían llevado a involucrar a Nicaragua en un conflicto en el que el país no tiene nada que ganar y sí mucho que perder.

¿Cuál es el afán de Daniel Ortega de mostrarse al mundo apoyando a Rusia en su política intervencionista contra Ucrania? 

Ortega empezó a reconstruir una relación cercana con Rusia desde el 2007, cuando regresó al poder y ahora se intensifica esa cercanía por el agotamiento político-diplomático, y obligado por las sanciones que se le han impuesto a muchos funcionarios de su Gobierno. 

No se puede hablar de alianzas porque no existen alianzas formales en materia militar, no tienen convenios en materia de seguridad ni de asistencia militar mutua, pero existe una cercanía diplomática entre Rusia y Nicaragua que es una relación natural entre dos gobiernos claramente autoritarios, donde se ha suprimido la democracia de tipo occidental y hay severas restricciones a las libertades ciudadanas.

Un blindado ucraniano destruido en un ataque de las tropas rusas, abandonado en una carretera de Kharkiv. EFE/EPA/STANISLAV KOZLIUK

Recordemos también que tienen una amistad y relaciones históricas fuertes, desde los años 80, cuando el Gobierno sandinista se mantuvo en el poder por mucho tiempo, en gran parte, gracias al apoyo militar, económico y diplomático de los soviéticos. Ni el FSLN ni Ortega ni el Ejército de Nicaragua perdieron los vínculos con los rusos, aún después de 1990. 

Cuando se da la guerra en Georgia (2008), en el Cáucaso, cuando Rusia atacó esa región, Nicaragua fue uno de los pocos países, junto con Venezuela, que reconocieron a las dos repúblicas separatistas, Abjasia y Osetia del Sur. Esas dos regiones casi nadie los reconoce como estados, Ortega sí, y ahora también respalda la invasión rusa contra Ucrania.

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¿Qué gana Ortega dando ese apoyo? 

Ya hay alguna cooperación rusa como la donación de autobuses y alguna que otra ventaja comercial, pero lo más importante es el apoyo diplomático en la ONU, teniendo como aliados a dos miembros del Consejo Permanente, a Rusia y China, y eso le ayuda a evitar resoluciones condenatorias en el Consejo de Seguridad. Eso es un posible beneficio a cambio del apoyo a la invasión a Ucrania. 

¿Ortega se está vendiendo a los rusos?

No exactamente. En los años 80 había una relación muy clara, igual que había con otros países, pero había una guerra fría. EE.UU. y la Unión Soviética tenían aliados o países satélites y dos grandes bloques enfrentados con un marcado componente ideológico donde había una relación patrón-cliente.

Yo creo que Ortega quiere reconstruir una relación así, pero eso es muy difícil, porque las capacidades económicas de Rusia son limitadas. Rusia tiene ambiciones muy grandes pero su economía no tiene el tamaño suficiente como para repetir lo que hacía la Unión Soviética, de atender a tantos estados “clientes» en África y Asia, y eso pone límites a lo que Rusia pueda hacer con América Latina y el Caribe, en Cuba o Nicaragua.

Sin embargo, son aliados y las alianzas políticas son importantes pero ni el Caribe ni América Latina tienen el carácter estratégico que Europa y Asia representan para Rusia.

¿Cómo se valora ese apoyo declarado de Ortega a Putin si Nicaragua no es de interés estratégico para Rusia?

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Desde hace años se ha establecido un claro desafío de Rusia a Estados Unidos y a todo Occidente, y como toda potencia quiere tener «amigos» en todas partes.  América Latina tiene valor para Rusia en tanto está cercana geográficamente a la otra potencia, Estados Unidos, y es una región donde los norteamericanos tienen una influencia predominante y por eso les interesa (a los rusos) tener aliados en la zona. Tiene un cierto valor geopolítico, pero no es una región extraordinaria para Rusia ni para China.

Rusia anunció que profundizará su cooperación con Nicaragua, incluso la militar, y que no descarta la posibilidad de establecer bases militares en Cuba y Venezuela, pero no menciona a Nicaragua.

En concreto, ¿cómo podría Rusia profundizar la cooperación militar con Nicaragua? Quizá dando más armas, municiones, armas nuevas al Ejército de Nicaragua, pero no en grandes cantidades porque Nicaragua no está en guerra. Posiblemente renovando algunos tipos de armas como blindados, (pero) no sé si Rusia está dispuesta a enviarles patrulleras para resguardar el mar. No creo que en este momento se pueda pensar en una base militar. Pueden haberlo dicho, pero no creo que eso se vaya a concretar.

Es un escenario posible de Rusia, una carta de Rusia en su juego con Estados Unidos para plantear que si acercan bases a sus fronteras ellos podrían acercarlas a Estados Unidos, en Latinoamérica. Además no sabemos cómo podría reaccionar Estados Unidos. Recordemos que en los años 80 los sandinistas dijeron que traería aviones MIG y Estados Unidos se opuso y dijo que no lo iba a permitir porque pondrían en peligro su seguridad y no vinieron. 

¿Qué beneficios económicos podría obtener Ortega a cambio de su abierto apoyo a la política intervencionista de Rusia en Ucrania?

Es paradójico porque este conflicto va a tener repercusiones negativas en todo el mundo y por supuesto en Nicaragua. Habrá efecto negativo en Latinoamérica y más en Nicaragua porque es un país que depende de la importación de petróleo, y el petróleo va a encarecerse con creces pasando los 100 dólares. 

Nosotros somos consumidores de petróleo y eso va a tener un efecto negativo muy marcado y más aún porque el grueso de la energía es producida con combustibles fósiles.  A eso se suman las sanciones muy duras que está aplicando EE.UU. y Europa contra Rusia, que van a aislar a la economía rusa de las finanzas internacionales. Van a tener un costo económico importante y eso limitará a Rusia de poder darle apoyo financiero a Nicaragua. 

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¿Ortega está entregando su apoyo a Rusia por nada?

No podemos decir eso. Ortega ha recibido beneficios. Donaciones de trigo, los buses, ventajas comerciales. Pero es que Nicaragua solo puede exportar materia prima sin procesar, carne, oro, cosas pequeñas. Ortega tiene a un aliado en el Consejo Permanente de la ONU. Ortega cuenta con Rusia como uno de sus principales aliados, son aliados como antiliberales, antidemocráticos y autoritarios y por eso va a continuar con esa relación, aunque no haya enormes beneficios económicos.