El ex canciller Francisco Aguirre Sacasa considera que las relaciones diplomáticas entre Nicaragua y Costa Rica se encuentran “en su punto más frío”, después que Ortega retirara a su embajador, aunque reconoce que el gobierno tico nunca recibió el placet.

Las relaciones diplomáticas entre Nicaragua y Costa Rica continúan en punto frío, esta vez, por la irrupción a territorio costarricense de miembros del Ejército de Nicaragua, quienes asesinaron a un ciudadano nicaragüense, violando la Constitución del país vecino y la carta de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de las Naciones Unidas.

Así Managua y San José protagonizan el segundo encontronazo diplomático en un mismo mes, después de que el régimen de Daniel Ortega acusara al gobierno de Carlos Alvarado de cometer un “crimen de lesa humanidad”, tras la muerte de otro nicaragüense durante un operativo de la Fuerza Pública de esa nación.

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“Claramente las relaciones entre los dos países se encuentran en su punto más frío en décadas. Desde 1990 para acá, hemos tenido litigios fronterizos con Costa Rica, pero estos se resolvieron en La Haya y nunca suspendimos nuestras relaciones a nivel de embajador”, analiza el excanciller de Nicaragua, Francisco Aguirre Sacasa, en referencia a que Costa Rica no ha nombrado a un embajador para que lo represente en Managua y tampoco dio el visto bueno al embajador en San José, Duilio José Hernández Avilés, designado por el régimen orteguista.

“Nicaragua no tiene embajador en Costa Rica desde que se retiró Harold Rivas. El Carmen nombró a Gilda Bolt y a José Hernández Avilés pero el gobierno tico no les dio el placet o visto bueno a ninguno de los dos. Ante eso El Carmen se vio obligado a retirar ambos nombramientos. Por su parte, Costa Rica no tiene embajador en Managua desde que regresó Eduardo Trejos a su país. Y contrario a la postura de la Cancillería nicaragüense que intentó nombrar embajadores, San José está satisfecho con tener un funcionario de menos rango en Managua”, continúo Aguirre Sacasa.

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Las tensiones entre ambos países, generadas hasta 2018 por temas limítrofes, han pasado a otra escala desde abril del año pasado cuando Ortega reprimió las manifestaciones ciudadanas que exigían, en primer momento, la derogación de una controvertida reforma a la Seguridad Social, pero que luego se transformaron en un clamor de justicia y democracia. Costa Rica fue el primer país de América Latina en denunciar ante la comunidad internacional las graves violaciones a los derechos humanos cometidas por la Policía Orteguista y fuerzas paramilitares leales al régimen.

El régimen orteguista se enfrenta así un país que lo adversa diplomáticamente, y que goza de mayor peso en la comunidad internacional por su vocación democrática y de respeto a los derechos humanos. “No es un país cualquiera. Costa Rica tiene la reputación de ser uno de los países más democráticos y con mejor récord en cuanto a derechos humanos del hemisferio”, añade el analista Francisco Aguirre Sacasa.

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El exdiplomático además considera que los dos recientes episodios en la zona fronteriza tensionan aún más a las relaciones bilaterales, sin embargo la comunidad internacional le dará el beneficio de la duda a San José y no Managua. “Las relaciones entre ambos países no son armoniosas claramente. Costa Rica las tiene en la congeladora y se manejan a un bajo nivel”, agrega. El país vecino es además uno de los socios comerciales más importantes de Nicaragua y destino de inmigrantes.

A raíz de la crisis, más de 100,000 nicaragüenses han cruzado la frontera costarricense para refugiarse ante la ola represiva desatada por la dictadura. Esa generosidad, según Aguirre Sacasa, le da mayor categoría moral a Costa Rica en cuanto a temas internacionales en Estados Unidos, Canadá, España y Bélgica, por ejemplo. “Sus valoraciones en cuanto a nuestro país son tomadas muy en cuenta y claramente esto no favorece al El Carmen”, añadió.

RETIRO DE EMBAJADOR Y LLAMADO DE ALMAGRO

En medio de la crisis diplomática entre ambos países, el dictador Daniel Ortega removió, a través del Acuerdo Presidencial 132-2019, al embajador de Nicaragua en Costa Rica, Duilio José Hernández Avilés, cargo que ocupó desde el 2018. En el mismo decreto el régimen designó a Hernández Avilés como nuevo embajador de Nicaragua en Turquía, en sustitución de Mario Antonio Baltodano. La última gestión diplomática realizada por Hernández Avilés en ese país, fue recibir la nota de protesta de Costa Rica contra Nicaragua de manos de la Ministra de Relaciones Exteriores a.í., Lorena Aguilar, en la Cancillería de ese país, por el ingreso de efectivos del Ejército de Nicaragua en territorio costarricense.

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Por su parte, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, llamó a Managua y a San José a esclarecer el asesinato del ciudadano nicaragüense, y a bajar tensiones que no abonan a la paz. “Instamos a que una situación semejante no vuelva a repetirse, la misma es completamente contraria a los principios y valores fundamentales de preservar la paz en la región y la estabilidad y seguridad de todos nuestros países”.

El llamado de Almagro llegó después que el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Costa Rica atribuyó al Ejército de Nicaragua la muerte del ciudadano nicaragüense. Ortega rechaza la conclusión, mientras que la institución castrense mantiene silencio sobre su involucramiento en este incidente. Hasta el momento, ambos países continúan cruzando notas de protesta, aunque los especialistas consideran que si continúan tensionándose las relaciones, San José, en primera instancia, podría romper con Managua.

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