Daniel Ortega reveló este jueves que Rosario Murillo fue quien ideó y gestionó ante el gobierno de Estados Unidos por medio de su embajada en Managua la excarcelación y destierro de los presos políticos que en la mañana de este jueves fueron enviados en un avión a Estados Unidos
“Me dice Rosario y porque no le decimos al embajador (de Estados Unidos) que se lleven ya a todos estos terroristas. Decile vos le dije tal vez lo escuchan allá», comenzó contando Ortega quien se mostró como un simple espectador de la operación que fue llevada por Murillo. Él ni creía que podía ser posible, dijo.
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«Rosario llamó al embajador y se lo planteó, yo no esperaba una respuesta positiva, ni se me ocurría», relató el dictador en la cadena nacional de televisión que inició entre elogios a sus leales y la petición de reformar la Constitución para oficializar el cargo de Murillo como copresidenta.
Ante su incredulidad, la propuesta avanzó «con una velocidad vertiginosa, y cuando preguntan a cuántos vamos a liberar y nos preguntan por una persona, el obispo, a Álvarez, también. No queremos que quede ningún rastro de los mercenarios aquí”, sentenció Ortega al referirse al obispo de Matagalpa.
La versión de Ortega es que ofrecieron enviar a todos los reos de conciencia sin negociación de por medio: 228 en total, en la que monseñor Álvarez ocupaba el número 92 de la lista original, la cual llevó para mostrar a las cámaras.
Explicó que esta mañana, el religioso antes de abordar el avión comenzó a exigir hablar con los obispos, «cuando esta es una decisión del Estado nicaragüense que él no la puede cuestionar”, reprochó Ortega al revelar que en represalia Álvarez fue trasladado al Penitenciario Nacional de Tipitapa. «Está desquiciado, ahora que llegó a La Modelo, llegó que era un energúmeno”, agregó.
NO NEGOCIÓ RETIRO DE SANCIONES
El dictador reiteró en su comparecencia que la excarcelación de los 222 prisioneros que enviaron esta mañana a Washington no involucró un acuerdo de ningún tipo, ni siquiera solicitaron retiro de sanciones. «No se trataba de negociar, no ha habido ninguna negociación», remarcó al explicar que la cantidad se redujo porque cuatro no fueron aceptados por Estados Unidos, «sin dar razones», y dos que decidieron no aceptar la expatriación.
Como presos políticos no admitidos mencionó a Eliseo de Jesús Castro Baltodano, Walder Antonio Ruiz Rivera, Jaime Enrique Navarrete y José Manuel Urbina Lara. El segundo que se resistió a viajar fue Fanor Alejandro Ramos, que por acusado por traficar droga -según Ortega- tuvo temor de que en Estados Unidos lo investigaran y terminara con cadena perpetua o la pena de muerte.
A todos los presos políticos se refirió como «agentes de potencias extranjeras» y recordó que él mismo había dicho públicamente «que se los llevaran». Ahora, celebró, «no queda un solo terrorista en prisión aquí en Nicaragua, allá en los EE.UU. hay más de 1,200 de los que asaltaron el Congreso», señaló a modo de crítica.
ONCE RELIGIOSOS Y LAICOS DESTERRADOS
El dictador señaló que 11 personas entre religiosos y laicos que estaban en las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), fueron desterrados del país entre los que se encuentra Benito Enríquez Martínez Gamboa, Sadiel Antonio Eugarrios Cano, Ramiro Reynaldo Tijerino Chávez, Oscar Danilo Benavidez Dávila, Sergio José Cárdenas Flores, José Luis Díaz Cruz, Melkin Antonio Centeno Sequeira, Darwin Leiva Mendoza, Manuel Antonio Obando Cortedano, Raúl Antonio Vega González, y Wilmer Artola Mejía.
“Todos ellos se montaron en el avión y se fueron”, dijo el dictador.
