A menos de un mes de estar en el poder la Administración de Joe Biden emitió una primera declaración sobre la crisis de Nicaragua con un mensaje que, a criterio de expertos, es claro: no habrá cambios sustantivos en la política exterior de Estados Unidos hacia el régimen de Daniel Ortega, a quien el Departamento de Estado señaló de llevar al país a una dictadura.

Estados Unidos rechazó la entrada en vigencia de la Ley de Regulación de Agentes Extranjeros que ha obligado al cierre de varias organizaciones. “Estamos enfocados en empoderar a la sociedad civil y mejorar el respeto a los derechos humanos. Instamos al presidente Ortega a que cambie de rumbo ahora”, advirtió el Departamento de Estado en una declaración emitida este lunes.

El exdiplomático Mauricio Díaz considera que con este pronunciamiento, el régimen de Daniel Ortega “se quedó esperando cambios” de parte de los demócratas tras una fuerte política de presión internacional y económica de parte de la administración de Donald Trump. “La vieja guardia orteguista se va a quedar con la esperanza de que los demócratas vendrían con el ramo de olivos en la mano”.

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Por su parte, el exdiplomático Bosco Matamoros considera que el pronunciamiento de la Administración Biden “es extremadamente serio y puede tener implicaciones graves para Nicaragua”.  

“La Administración Biden no tiene ni siquiera un mes de estar en ejercicio y, por lo tanto, Ortega no puede decir que es un capricho o una agresión al estilo de Trump. El lenguaje diplomático no debemos de confundirlo. La paciencia de Washington se está agotando con el Gobierno de Daniel Ortega”, analiza. 

Según Matamoros, “estamos entrando en una fase extremadamente delicada”. “El adjetivo utilizado al decir, cambien de rumbo ´ahora´, quiere decir que el Gobierno de Daniel Ortega ha pasado el umbral de paciencia y tolerancia. El espacio para maniobrar del Gobierno está reduciéndose al mínimo”, explica. 

UNA OPORTUNIDAD PARA RECTIFICAR

El diplomático y exembajador de Nicaragua en la ONU, Julio Icaza, coincide con Matamoros y agrega que la declaración del Departamento de Estado puede interpretarse como que la administración Biden le está dando un “chance” a Ortega para que “rectifique el rumbo de su política”.

“No necesariamente implica amenaza de nuevas sanciones, pero sí un mensaje firme de que es necesario dar pasos hacia una salida electoral con suficientes garantías de que se respetará el voto de los nicaragüenses”, opina.

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Según Icaza, línea de conducta de Estados Unidos se mantendrá con esta nueva administración aunque ve probable que habrá un renovado énfasis en lo multilateral, es decir, en la OEA. “Si Ortega piensa que con estas medidas legislativas (aprobación de leyes) va a lograr una negociación directa con los Estados Unidos está equivocado y, por el contrario, en vez de allanar está llenando el camino de dificultades”.

LA SALIDA ELECTORAL

El exembajador de Nicaragua ante la OEA, Mauricio Díaz recuerda que el régimen de Ortega ha recibido llamados de atención, resoluciones, condenas, sanciones y “aquí las cosas no cambian”, por lo que la salida a la crisis sociopolítica de Nicaragua sería a través de elecciones libres y transparentes.

“Lo mínimo que podemos esperar es que a esto se sumen otro tipo de presiones y que haya una concurrencia de factores endógenos que ayuden a presionar a este gobierno”, explica.

Para Bosco Matamoros la solución es simple, Ortega debe derogar ese combo de leyes represivas “para que en el país haya condiciones de igualdad”.

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Las leyes a que se refiere el analista son la Ley de Agentes Extranjeros, Ciberdelitos, la reforma a la Ley de los Consumidores y la ley de Defensa de los Derechos del Pueblo a la Independencia, la Soberanía y Autodeterminación para la Paz, también conocida como la “Ley de Inhibiciones”.

“La aplicación de estas leyes llevará a Nicaragua a un mayor aislamiento del país, deterioro de la vida de los nicaragüenses y “nos vamos a convertir en un planeta deshabitado en términos de nuestra capacidad de tener relaciones con la comunidad internacional”, concluyó el analista.

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