La última aparición pública de Ortega fue el 10 de junio cuando participó en una cumbre virtual del ALBA. Sin embargo, lleva 58 días sin rendir cuentas al pueblo sobre su gestión en la crisis del coronavirus.  

Daniel Ortega se impone hoy un nuevo récord. Este miércoles el mandatario nicaragüense cumple 35 días de ausencia en medio de la pandemia del coronavirus y 58 días sin rendir cuentas al pueblo sobre su gestión en esta crisis sanitaria, que según cifras extraoficiales, ha cobrado la vida de al menos 2,225 personas.  

La última aparición —virtual— de Ortega, que ostenta un salario de US$3,200 mensuales, fue el pasado 10 de junio cuando participó en una cumbre virtual del ALBA convocada por su homólogo venezolano Nicolás Maduro.

En esa ocasión no explicó qué estaba haciendo su administración para enfrentar la pandemia, cuya gestión ha sido criticada a nivel nacional e internacional por no adoptar medidas efectivas de prevención, y, por el contrario, promover el contagio de Covid-19 a través de actividades masivas.  

En esa ocasión, Ortega centró su discurso en atacar a Estados Unidos por la imposición de sanciones a su régimen y a los regímenes de Cuba y Venezuela.  

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El récord pasado de ausencias del mandatario era de 34 días. Lo había impuesto cuando finalmente, el 15 de abril pasado, decidió comparecer en cadena nacional para abordar la crisis, pero sin salir de casa. 

58 DÍAS SIN RENDIR CUENTAS AL PUEBLO 

La última vez que Daniel Ortega compareció en cadena nacional fue el pasado 18 de mayo cuando conmemoró el natalicio del general Sandino. Esta fue la última vez que se refirió a las gestiones que realiza su administración en el contexto de la pandemia.  

En su comparecencia brindada desde su residencia en El Carmen, Ortega redujo la cantidad de funcionarios de los que se hizo acompañar. Únicamente lo acompañó su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo; el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras; y la ministra de Salud, Martha Reyes.  

En su discurso minimizó nuevamente la pandemia y dijo que en esta época del año hay muchas defunciones por neumonía, vinculada ahora también al coronavirus. 

Informó que las muertes por neumonía habían vuelto a repuntar este año y que entre las 309 bajas que se contabilizaban hasta entonces estaban incluidas “algunas que tienen que ver, indiscutiblemente, con esta pandemia”. 

UNA SALIDA RELÁMPAGO

Desde que se decretó la pandemia Ortega y Murillo han evitado a toda costa salir de su casa. La única vez que el dictador ha salido de su casa en el contexto de la pandemia fue el 30 de abril cuando realizó una aparición relámpago en Managua, pero no para atender la crisis del coronavirus, sino para dejar una ofrenda floral en el mausoleo de su amigo, el comandante Tomás Borge. 

Rosario Murillo se quedó en casa. Ortega llegó junto a una comitiva de ministros y funcionarios con los que evitó cualquier tipo de contacto físico. Se acercó al mausoleo, ubicado en la Plaza de la Revolución, depositó las flores, habló durante 90 segundos y se fue. 

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Ese mismo día compareció en cadena nacional para recordar a Tomás Borge y conmemorar el Día de los Trabajadores. En su discurso arremetió contra la campaña “Quédate en casa” promovida por la oposición para prevenir contagios de coronavirus y descartó por completo decretar una cuarentena el país. 

LOS TEMAS PENDIENTES 

El pasado 23 de junio, la vocera del régimen Rosario Murillo anunció una comparecencia de Ortega programada para el día siguiente y se limitó a decir que sería “para conocer más de nosotros mismos”. Esa comparecencia se canceló sin explicar por qué.  

La ausencia de Daniel Ortega se da cuando la oposición demanda respuestas urgentes ante el avance de la pandemia del coronavirus, decretar medidas efectivas para prevenir los contagios y la presentación de un plan económico para hacer frente a los efectos de la crisis sanitaria.  

Otro tema pendiente del que el régimen no da señales de querer abordar es el de las reformas electorales de cara a las elecciones presidenciales de 2021. La oposición, ahora aglutinada en la Coalición Nacional, demanda una reforma profunda, refundar el Consejo Supremo Electoral, cambiar a los magistrados y lograr elecciones libres y transparentes.  

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Asimismo, el reclamo de justicia para las víctimas de la represión de 2018, la restitución de las libertades ciudadanas, la devolución de medios independientes confiscados y la liberación de los presos políticos siguen siendo temas pendientes para la oposición. 

La actitud de la pareja dictatorial es catalogada como una “irresponsabilidad criminal” por la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB).   

“Esta ausencia de Ortega en medio de la situación en que estamos, es una irresponsabilidad criminal, que va a ser catalogada en su momento, como un genocidio. Es absolutamente inadmisible que pretenda la dictadura estar manejando la situación a través del teléfono”, critica Violeta Granera, del Consejo Político de la UNAB.  

El sociólogo Cirilo Otero ha considerado que la ausencia de Ortega responde a un método que se relaciona con la vida política – militar. “Su técnica es desaparecer y aparecer, es un tipo que no tiene seriedad como presidente de Nicaragua”, cuestiona.  

Otero señala que no debería sorprender la ausencia porque su presencia no cambia nada en el país porque es “inepto e ineficaz”. “No entiendo por qué la gente le preocupa, si él no manda, está mandando Rosario Murillo”, concluye.    

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