El Vaticano apunta a un atentado en Managua. Lo ha expresado hoy el papa Francisco durante el rezo del Ángelus en el que dedicó tiempo para mostrar su cercanía con los nicaragüenses, tras el ataque perpetrado la mañana del viernes pasado por un sujeto desconocido que lanzó una bomba molotov.

“Pienso en el pueblo de Nicaragua que sufre por el atentado a la Catedral de Managua, que ha sido muy dañada, casi destruida, y ha dañado la imagen de la Sangre de Cristo, que ha sostenido por mucho tiempo al pueblo fiel. Estoy cercano y rezo por ustedes”, señaló Francisco.

Esta sería la primera reacción del Vaticano tras el ataque en la Catedral de Managua que el cardenal Leopoldo Brenes calificó como un atentando terrorista, descartando la versión oficial de que unas velas o un atomizados pudieron haber provocado el incendio que calcinó la imagen de la Sangre de Cristo (283 años).

“Yo considero que esto es un acto terrorista, y así lo quiero decir claramente, es un acto terrorista, un acto de amedrentar a la iglesia”, denunció el religioso dejando entrever que los reportes de la policía y los bomberos apuntan más a la teoría de la veladora que mencionó Murillo que a la de un atentado.

El cardenal Brenes remarcó tiene la certeza de que se trata de un ataque planificado, porque testigos refieren que una persona estuvo dando merodeando en Catedral por alrededor de 20 minutos hasta que logró entrar a la capilla y se escuchó la explosión. El sujeto iba encapuchado y logró huir del lugar lanzándose por una ventana a la que hace un tiempo la habían robado la verja.

“Fue planificado con mucha calma”, insistió el sacerdote que lidera la Iglesia nicaragüense, antes de ingresar al templo y encontrarse con la venerada y culturalmente valiosa imagen de Jesús crucificado carbonizada.

Asimismo, el cardenal Leopoldo Brenes salió al paso de “alguna especulación” que apunte a que se trató de un evento accidental, por una vela mal puesta. Aseguró que desde hace muchos años no se permite colocar candelas cerca de la Sangre de Cristo. Contó que fue él quien recomendó al fallecido cardenal Miguel Obando y Bravo no colocarlas donde hubieran imágenes con más de 50 años, porque el calor y el humo las deteriora.

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