EEUU “horrorizado” por la muerte en prisión de Mauricio Alonso Prieto: “No toleraremos ni olvidaremos este crimen”
El Departamento de Estado de Estados Unidos expresó su repudio por la muerte del opositor Mauricio Alonso Prieto, quien fue reportado muerto a su familia tras permanecer más un mes detenido e incomunicado por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Washington se declaró "horrorizado y calificó el hecho como una muestra de la crueldad e inhumanidad de la dictadura.
Según la denuncia, Alonso fue arrestado de manera arbitraria y falleció mientras estaba bajo custodia estatal, lo que constituye una grave violación a los derechos humanos y a la libertad de culto. "Estados Unidos no tolerará semejante crueldad ni olvidará este crimen", advirtió el Gobierno estadounidense, que responsabiliza directamente a la pareja presidencial Ortega-Murillo de esta muerte.
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El opositor nicaragüense fue capturado el pasado 17 de julio, previo a las celebraciones del 19 de Julio, cuando la dictadura ordenó diferentes operativos en Carazo, en la que ademas capturados su hijo Mauricio Alonso Prieto; Olga María Lara Roja; Arelis Palacios Vargas, y a su esposo Armando Bermudez. Tambien capturaron al pastor Rudy Palacios Vargas; a Jessica Palacios Vargas y a su esposo, Pedro José López.
La dictadura vincula a los capturados con las protestas de 2018, sobre todo, a las manifestaciones que se realizaron en el Colegio San José en Jinotepe, Carazo. El 19 de julio, Ortega ordenó a la Policía Orteguista perseguir, capturar y condenar a nicaragüense que sea considerado traidor a la patria.
Vengaza política
De los ocho detenidos en Carazo, la mayoría son excarcelados políticos, exiliados retornados, artistas y empresarios opositores. Los operativos estuvieron marcados por allanamientos violentos, saqueos, uso de técnica canina y detenciones nocturnas.
Posteriormente, el 12 de agosto, el régimen Ortega-Murillo ordenó la confiscación del colegio San José, en represalia, supuestamente porque en este centro educativo secuestraron y asesinaron al sandinista Bismark Martínez, nombre con el que bautizaron al confiscado colegio católica.
El Departamento de Estado de Estados Unidos calificó la confiscación del Colegio Católico San José, en Jinotepe, como "una prueba más de que la perversidad de la dictadura Murillo-Ortega no tiene límites".
Desde el 2018, cuatro presos políticos han fallecidos en custodia de la dictadura Ortega Murillo. El primero de ellos, fue el nicaragüense-norteamericano Eddy Montes Prasli, quien fue asesinado en la cárcel La Modelo, cuando el régimen simuló un motín para ejecutar al opositor de Matagalpa.
El segundo preso político que murió en la cárcel fue un compañero de guerrilla de Ortega, el general en retiro Hugo Torres, conocido como Comandante Uno, que dirigió la toma del Palacio Nacional. Torres murió después de que la dictadura no le brindara atención médica especializada. Fue acusado por conspiración y traición a la patria.
El tercer preso político que murió en las manos del régimen Ortega-Murillo, fue Humberto Ortega, hermano del dictador. Quien permaneció en casa por cárcel y sin atención médica y aislado del mundo exterior en su residencia en Managua, después que brindara una entrevista al medio argentino Infobae.
Organismos de derechos humanos atribuyen estos fallecimientos directamente a las condiciones de privación de libertad impuestas por el régimen, caracterizadas por la negligencia, la negación de atención médica y los tratos crueles e inhumanos que padecen los presos políticos en Nicaragua.



