Agitador sandinista confirma la acusación de “injerencismo” contra el embajador de España: “Anduvo candidateando gente del somocismo”
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo recurrió a uno de sus agitadores políticos para justificar la expulsión del embajador de España en Nicaragua, Sergio Farré Salvá, a quien acusó de "injerencia en los asuntos internos" por presuntamente intentar "imponer a individuos para que busquen el poder", en alusión a las elecciones generales previstas para 2027.
Las afirmaciones del agitador sandinista Edwin Suárez, autodenominado "El Gato Sandinista", coinciden con la versión que fuentes diplomáticas habían transmitido a DESPACHO 505, sobre reuniones que Farré Salvá sostuvo con cooperantes en Managua en las que el diplómatico habría manifestado interés en acercamientos con sectores de oposición, sin precisar detalles.
Durante una transmisión en vivo, desde su página de Facebook, el proganditsta reveló que el régimen conoció que el diplomático impulsaba la eleccion de un candidato que competiría contra los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El "individuo" Sergio Farré Salvá, quien estaba como embajador de España en Nicaragua "se sentía ciudadano nicaragüense (…) siendo embajador de otro país (…), estaba ejerciendo injerencia directa, promocionando, candidateando gente del neosomocismo", afirmó Suárez.
Según el agitador sandinista, la intención del diplomático era abogar para que el régimen Ortega-Murillo permitiera reactivar liderazgos opositores del "neosomocismo criminal, y la derecha servil, arrastrada al imperio norteamericano". Se rerfirió a la nación estadounidense como narcoimperio y los países de la Unión Europea como prostitutas de los Estados Unidos.
"El neosomocismo criminal, la derecha servir lacayo arrastrada al imperio norteamericano, al narco imperio estadounidense y desde luego al resto de prostitutas del narco imperio, que son los países europeos, creen que pueden dictarnos normas, dictarnos cómo se tiene que gobernar, cómo se tiene que administrar la política exterior interior y la política interior de nuestro país", dijo.
Según el agitador, en el país existen "grupos de supuestos cooperantes que están amenazando también la estabilidad y la paz de nuestro país porque se reúnen y buscan la manera de cómo manipular y entrar en un debate político que es único y exclusivo de los y las nicaragüenses", con lo cual justificó la expulsión no solo de Farré Salvá y el numero dos de la legacion diplomática sino también de cinco funcionarios de la Agencia de Cooperacion Espaañola.
"Nuestro buen gobierno, tomando en cuenta la responsabilidad y el trabajo que se debe hacer para preservar la paz, la estabilidad, nuestra soberanía, nuestra autodeterminación y el respeto directo a la patria, decidió expulsar a este embajador que no es más que un político de la derecha criminal a nivel internacional que quiere imponer individuos para que busquen el poder, para manipular el poder. No, señores, no se equivoquen", expresó.
Esta es la primera versión salida del oficialismo sobre los motivos de la crisis diplomática que provocó el régimen Ortega Murillo. Oficialmente, los dictadores continúan guardando silencio.
Eliseo Núñez: riesgo calculado
El analista político Eliseo Núñez considera que la decisión de la dictadura Ortega Murillo de expulsar al embajador de España en Nicargua, es "un riesgo calculado" para mostrarse "envalentolados" ante sus bases en Nicaragua, sin generar ningún conflicto contra Estados Unidos.
Entre los cálculos de la dictadura está la poca incidencia que pudiera tener España para imponer sanciones que afecten directamente a la economía nicaragüense. Efecto que no ocurría si se tratara de los Estados Unidos.
"La decisión de expulsar al embajador es para hacerse ver como envalentonados ante el miedo que han mostrado a los Estados Unidos. Es algo que hicieron para moralizar a sus seguidores", afirma Núñez.
Sin embargo, Félix Maradiaga, cree que se trata de una nueva escalada de tensión diplomática contra España y del recrudecimiento de la represión estatal contra las representaciones diplomática en Nicaragua.
Maradiaga pidió a España incrementar la presión diplomática sobre la dictadura Ortega-Murillo. Entre ellas, activar los mecanismos de la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos y Naciones Unidas con el objetivo de forzar una transición política en el país.



