Samcam denunció red de sicarios del régimen y la inteligencia de Costa Rica no actuó
Año y medio antes de ser asesinado, el mayor en retiro Roberto Samcam había alertado a la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS) de Costa Rica sobre al existencia de una red de sicarios al servicio del Ejército de Nicaragua para eliminar a "objetivos" opositores al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo que se encontraban exiliados en ese país. Lo ignoraron. A pesar del nivel de detalles que ofreció y la gravedad del caso, este no se escaló al Organismo de Investigación Judicial, como correspondería.
Entre los nuevos elementos incorporados al expediente del OIJ sobre la investigación del asesinato de Samcam, ocurrido en la vivienda que alquilaba en Moravia, en San José, figura la denuncia que presentó ante la DIS, en la que señaló a un nicaragüense originario de Diriamba, recluido en la prisión de La Reforma, en Alajuela, identificado como Keny Navarrete, como el presunto líder de la red de sicarios.
De acuerdo con el documento al que tuvo acceso la prensa costarricense, el OIJ analizó las comunicaciones que Samcam sostenía con un oficial de la DIS que tenía grabado en su teléfono celular como "Wilber DIS", en particular la sostenida el 29 de enero de 2024, un año y cuatro meses de ser asesinado en la que le ofreció no solo el nombre y apellido del diriambino a cargo de la red de matones desde la prisión sino que le trasladó detalles de cómo operaba la estructura criminal cuya jefatura -aseguró- era la Dirección de Información para la Defensa (DID) del Ejército de Nicaragua.
El OIJ determinó que el número telefónico asociado a "Wilber" estaba registrado a nombre del Ministerio de la Presidencia, lo que confirma el carácter oficial del contacto que mantenía Samcam, y que la información que este proporcionó a su contacto coincide con publicaciones y entrevistas en las que denunciaba la existencia de una red de inteligencia del régimen Ortega-Murillo operando en Costa Rica para ubicar y asesinar a opositores políticos.
La investigación también incorpora el testimonio del analista político Óscar René Vargas, quien aseguró que Samcam le había confiado que mantenía comunicación con funcionarios de la DIS identificados como "Director Trejos" y "Director Torres", a quienes trasladaba valoraciones sobre la situación en Nicaragua, lo que refuerza la existencia de un canal de intercambio entre Samcam y estructuras estatales de inteligencia.
La DIS nunca trasladó esos datos al Organismo.
"A la fecha de elaboración del presente informe, el Organismo de Investigación Judicial no ha recibido ningún tipo de alerta o información por parte de la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS) sobre la posible conducta delictiva del señor Navarrete, aun conociendo la gravedad de lo manifestado", indica el Organismo.
En el documento agrega que la información proporcionada por Samcam "únicamente podría ser obtenida mediante el acceso a datos precisos" y que, por su naturaleza, calificaba como "objetivo de investigación para su verificación" por parte del Organismo.
¿Por qué la DIS se reservó la denuncia? Declaraciones incorporadas al expediente señalan que dentro de la DIS existía preocupación por posibles filtraciones, lo que habría influido en la decisión de no remitir información clave al OIJ.
Uno de los testigos, identificado como "T.1", el propio Samcam recibió una advertencia expresa: "no informar al O.I.J la información ya que según ellos había infiltrados".
OIJ identifica al jefe de los sicarios reportado por Samcam
El OIJ confirma ahora que Keny Navarrete, alias "Chatel", el jefe de la red de sicarios del régimen denunciado por Samcam-figura en los registros judiciales con antecedentes por receptación y, además, aparece vinculado a una causa por robo agravado, privación de libertad y otros delitos.
Navarrete, condenado en 2016 a ocho años de prisión por un asalto a un hotel, permanece recluido en el penal La Reforma. En su registro reportó haber estudiado en el Instituto Nacional Diriangén, en Diriamba, Carazo, y como lugar de residencia Guadalupe de Goicoechea, cantón colindante con Moravia, donde Roberto Samcam fue ejecutado a quema ropa el 19 de junio de 2025.
El informe señala que la denuncia fue presentada por Samcam 19 días después del atentado contra Joao Maldonado en Costa Rica y subraya que, pese a ello, no consta que la DIS haya trasladado esa información a la Sección de Delitos contra la Integridad Física ni a la Sección de Delitos Varios durante sus investigaciones.
El OIJ añade que el alias "Chatel", atribuido a Navarrete, es similar con el alias "Cholet", que figuró en la investigación del atentado contra Maldonado.
Una red estructurada para matar que no fue investigada
Según la denuncia que Roberto Samcam trasladó a su contacto en la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS), la presunta red de sicarios operaba bajo un esquema estructurado que combinaba selección política de objetivos, validación militar en Nicaragua y ejecución dentro del territorio costarricense.
Samcam explico que su operativa partía de la identificación de los blancos que se realizaba en los territorios dentro de Nicaragua por operadores del régimen que perfilaban a personas incómodas al régimen. Él hizo una mención particular a varios exiliados originarios del departamento de Carazo que fueron enlistados por paramilitares de diriamba conocidos como Los Colochos, él incluido.
Los nombres de los "objstivos" eran posteriormente remitidos a la Dirección de Información para la Defensa (DID) del Ejército de Nicaragua para que autorizara las acciones. Una vez avaladas, la ejecución era delegada a estructuras operativas.
El último eslabón de la cadena, según Samcam, recaía en Keny Navarrete, quien coordinaba desde la prisión en Costa Rica a los sicarios desplegados en provincias, encargadas de materializar los ataques contra los objetivos previamente definidos.
Las nuevas incorporaciones al expediente del caso Samcam no son concluyentes ni establecen responsabilidades. Sin embargo, se sustentan en testimonios recientes y evidencia técnica que hacen parte de la investigación en curso que el OIJ clasifica como un crimen con móvil ideológico.



