El pasado 11 de octubre, en el marco del Día Internacional de la Niña, Despacho 505 lanzó la sección #LasNiñasCuentan con el objetivo de visibilizar sus derechos y los principales problemas que enfrentan. 

A tres meses de cumplir un año, el equipo ha decidido diseñar una campaña, con el mismo nombre, para crear conciencia entre nuestras audiencias sobre la realidad que viven, y la urgencia de que el Estado de Nicaragua, y sus instituciones, se comprometan a garantizarles una vida libre de violencia. 

El país no puede normalizar que las niñas sigan siendo víctimas de abusos sexuales; de la mayor expresión de la violencia machista, como es el femicidio; o el trabajo doméstico. Tanto la sociedad y el Estado deben trabajar porque las niñas de hoy vivan un mañana sin ningún tipo de violencia, con educación de calidad, con entornos seguros, por mencionar.

A lo largo de estos meses, hemos puesto la lupa en temas como el trabajo infantil, las uniones forzadas, los embarazos en niñas y adolescentes, a través de reportajes a profundidad que no solo plantean el problema sino que aportan soluciones, esas piezas fueron reconocidas con el Premio a la Excelencia Periodística Pedro Joaquín Chamorro, este año. 

Pero es tal la indiferencia del Estado que al día de hoy no hay una política integral con enfoque de género ni estadísticas que nos permitan dimensionar los principales problemas. No basta con que se reabran la Comisarías de la Mujer o dictar la pena de cadena perpetua, se necesitan medidas que atiendan el problema desde la raíz e integralmente.

Como medio de comunicación no podemos quedarnos con el reporte de que una niña fue abusada, o que otra fue asesinada cruelmente, tenemos que ahondar y demandar a la sociedad y al Estado parar esta ola de violencia.

Según defensoras, esta realidad es más alarmante en la Nicaragua rural “donde una vaca vale más que la vida de una mujer o una niña”, y lo vemos con el despliegue militar para proteger a ganaderos de  los robos, mientras la Policía  niegan atención en las estaciones a quienes denuncian a los agresores.

Como hemos dicho, el llamado al Estado es que active todos los mecanismos de protección. Defender los derechos humanos de las niñas es una tarea urgente y fundamental porque las niñas no se tocan,  no se violan, ni se matan.

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