Marcos Pierson, presidente de la Cámara de Industria de Nicaragua, es uno de los dirigentes gremiales que abiertamente ha respaldado la candidatura a la presidencia del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) de Mario Hanon. “Es la mejor opción para el sector privado”, dice.

El 8 de septiembre, Día del empresariado nicaragüense, el Cosep, o más bien 21 de las cámaras con derecho a voto, decidirán el rumbo de la principal gremial del país. A la fecha hay dos candidatos, Hanon y Michael Healy. José Adán Aguerri, que ha estado al frente en los últimos 13 años, aún no decide si se postulará.

En retrospectiva, Pierson valora negativamente la gestión de José Adán Aguerri, considera que carga con el error del modelo de alianza, diálogo y consenso que el Cosep sostuvo con la administración de Daniel Ortega. “Como líder le toca responder más por las consecuencias de esas acciones”, señala Pierson, que hace dos meses fue electo presidente de Cadin.

Marcos Pierson, presidente de Cadin. Foto: Cortesía/Despacho505

Aunque su cara es nueva en la escena pública, desde hace dos años trabaja en la cámara de los industriales. Actualmente labora en Café Soluble, y antes en Coca Cola Company. Marcos Pierson estudió Finanzas en la Universidad de Miami y en 1990 colaboró con en el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro organizando información económica para la reestructuración del país. “Era un peón”, cuenta.

Vivió en carne propia la difícil tarea de reactivación de una economía devastada. En 1989 el Producto Interno Bruto cayó más de 12% y Ortega dejó una inflación de 33,000% y un sobreendeudamiento. Justamente llegar a esos escenarios del siglo pasado es lo que desea que no pase, y en esto -plantea- el Cosep tiene un rol importante que ejercer. 

“Es una labor extremadamente difícil y por eso necesitamos enderezar el camino para no llegar a los números de 1989 cuando el país estaba devastado. El país se está deteriorando, no estamos en niveles de 1989 pero para allá vamos si no cambiamos nuestro rumbo”.  Expresa que el Cosep tiene la responsabilidad de velar porque el sistema político del país funcione, “y es ahí donde tiene que influenciar y dar su opinión, y no decir lo político es para los políticos y los económico es para el sector privado”.  

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Estamos ante una elección atípica no vista en los últimos 13 años. Hay dos candidatos a presidente del Cosep y un actual líder quemantiene en suspenso si buscará la reelección. ¿Qué está en juego?

Está en juego el futuro del Cosep y cómo va a ser percibido por los empresarios y el sector privado nicaragüense. En los últimos 13 años hubo un acercamiento entre un grupo empresarial y el Gobierno pensando que con esa cooperación podían sacar al país adelante y mantener una política moderada con el Gobierno. Fue pasando el tiempo y esa política moderada más bien se fue deteriorando y el Cosep no reaccionaba a tiempo y eso causó que su imagen se deteriora, porque se percibía como cómplice del plan del Gobierno de acabar con la democracia. En el 2018, el Cosep despertó y se dio cuenta del error que estaba cometiendo y cambió de postura, pero la pregunta es: ¿qué vamos a hacer de ahora en adelante? 

Frente a eso tenemos las opciones que nos están dando Mario Hanon y Michael Healy. Los dos coinciden en respetar la posición del Cosep y reclamar firmemente los derechos que le corresponden al sector privado y a la sociedad nicaragüense, pero con dos puntos de vista diferentes. Mario es más pausado, más técnico, usa más la lógica en sus argumentos en cómo defenderá los derechos de la población; Mike es una persona más emocional, de discursos y más orientado a la política. En Cadin valoramos las dos opciones y pensamos que para el futuro de Nicaragua y del sector privado, necesitamos una persona más pausada, analítica y evaluativa y por eso apoyamos a Mario Hanon.

Usted hablaba del error del acercamiento entre el Cosep y el Gobierno, pero Mario Hanon y Michael Healy han estado al frente de otras cámaras en el período que me menciona. Y el Cosep  ha tomado decisiones con el respaldo mayoritario de todas las cámaras. ¿El problema es el Cosep como tal o un desgaste de la imagen de José Adán?

Un poco de ambos. A José Adán le toca cargar el peso de esos errores, porque él era el presidente durante ese período y era él que estaba liderando la política del Cosep, y como líder le toca responder más por las consecuencias de esas acciones. Dentro de todas las cámaras pudieron haber diferentes posiciones, pero al final el Cosep trabaja en consenso y lo que vimos fue el resultado del consenso del grupo, liderado por José Adán. Eso no excusa que otras entidades del sector privado puedan tener parte de la culpa o responsabilidad de las equivocaciones.

¿Y en este error qué responsabilidad tiene el gran capital? Los empresarios más poderosos del país han sido consejeros del Cosep. 

Las consecuencias de donde estamos ahorita y no haber reconocido más tempranamente la intención del Gobierno de desmantelar la democracia. 

La reelección la tenemos que romper. Ha sido demasiado el período de reelección dentro del Cosep. No es correcto tener a un líder postulándose eternamente para una posición, tiene que haber relevo y tenemos que dar el ejemplo como sector privado al país.

Hasta este miércoles se maneja con misterio si José Adán Aguerri se postulará o no. ¿Usted cómo valora esta actitud?

Pensamos que es desafortunado. Hace dos meses dijo que iba a anunciar su intención de postularse o no. Pasó el primero de agosto y luego dijo que lo anunciaría el 8 del mismo mes, pero no ha dado respuesta. Esa falta de claridad en cómo se expresa sobre sus intenciones es desafortunada. Si una persona quiere liderar una organización tiene que ser transparente y decir sus planes a futuro. Y si no tiene interés de participar, que lo exprese. Los otros candidatos se han dedicado a andar cabildeando con las cámaras, a exponer sus puntos de vistas y proyecciones. Ellos se merecen el respeto de las cámaras por el tiempo que han dedicado, pero José Adán no ha hecho eso.

¿Qué pasará si Aguerri decide participar en la elección? Aún hay un grupo de cámaras que lo respaldan. 

En Cadin no apoyaríamos esa candidatura bajo ninguna circunstancia porque la reelección la tenemos que romper. Ha sido demasiado el período de reelección dentro del Cosep. No es correcto tener a un líder postulándose eternamente para una posición, tiene que haber relevo y tenemos que dar el ejemplo como sector privado al país. Aconsejo a José Adán, por el bien de Nicaragua, que la mejor decisión es retirarse. Han sido 13 años de servicio a la organización, y es tiempo de que haya renovación.

¿El no a la reelección es rotundo? ¿Cuánto tiempo podría estar un líder al frente del Cosep?

A mi juicio el “no” es rotundo. Hay diferentes puntos de vista dentro de las cámaras del Cosep. Hay quienes apuestan por un periodo de reelección, pero desde mi juicio un periodo de reelección es demasiado. Dos o tres años es suficiente. 

Hay división entre las cámaras que conforman el Cosep.  Confidencial publicó un artículo que refería un posible empate entre ambos candidatos, y que cinco cámaras decidirán la elección. ¿Esa división responde a esas intenciones de renovación en el Cosep? 

Sí, aunque nosotros creemos que, por la cercanía que Mike ha tenido con José Adán en los últimos años, él representa un continuismo. En su discurso los dos candidatos dicen que quieren cambios, lo que es unánime es que la visión es hacia el cambio. Pero sí vemos que un candidato ha estado más cerca de lo que ha sido el continuismo en los últimos años, el cambio por ese lado sería menos acentuado. El Cosep quiere cambio y la visión de ese cambio es lo que está en juego. 

Usted está diciendo que una presidencia al frente de Healy sería el continuismo de José Adán Aguerri, entonces esperarían el mismo esquema de trabajo de los últimos 13 años. 

Esperaría que no sea la misma línea que José Adán ha impulsado, pero probablemente estaría más alineada a lo que José Adán seguiría en el futuro. Lo digo porque han trabajado de cerca en los últimos dos años y se han coordinado bien. Aunque el Cosep es una organización de empresarios en la que se trabaja en conjunto.

Usted ha escuchado las dos propuestas de estos candidatos. ¿Qué proponen de cara a una presidencia en el Cosep? 

Hannon propone darle más empoderamiento a las cámaras para que vayan resolviendo los problemas entre ellas y los entes que tienen que conversar. El modelo de José Adán había sido más centralista, es decir que toda la información tenía que ir a él para que representara la solución. Esa descentralización que propone Mario es saludable y productiva.

¿Y Mike Healy qué les propone?

Es una persona con mucha energía pero más orientado al tema político. Él ha hablado de descentralizar el Cosep, pero no es muy específico en cómo hará esa implementación y es ahí donde no nos queda clara su visión. Mike es una persona que organiza grupos y está más tirado al mundo político que al mundo gremial.

Necesitamos abogar por presiones económicas que hagan comprender al Gobierno que esta es una realidad seria, que se necesita renovar porque no queremos ir como sociedad a un escenario donde hay pocas oportunidad de crecimiento, o que nos está conduciendo a una situación como la de Venezuela, o la de Cuba.

Pero se cuestionó que el Cosep se enfocará en la política económica del país y no de la situación política como tal. ¿No cree que en la situación actual el rol político del Cosep es determinante? ¿Cuál sería el rol del nuevo presidente?

El Cosep debe jugar un rol político porque al final la política en la sociedad es el andamio en el que todos funcionamos. Si ese andamio está quebrado, las empresas se caen, la sociedad se cae. Cuando digo andamio me refiero, por ejemplo, a un sistema judicial en el que no haya decisiones arbitrarias. En la medida que el sistema justo no funcione en el país causa disfunción en las empresas, causa menos competitividad y el país es menos atractivo para que vengan empresas a crear empleo y hacen crecer la economía.

Por esa razón, el sector privado tiene la responsabilidad también de velar porque el sistema político del país funcione, y es ahí donde tiene que influenciar y dar su opinión, y no decir lo político es para los políticos y los económico es para el sector privado. Así no funcionan las cosas. Las dos cosas están muy relacionadas. Creemos que debemos estar en la política pero no como un partido, no tenemos un candidato, tenemos una posición sobre un tema político, pero nosotros no vamos a correr por ninguna posición, vamos a apoyar a las personas que creemos que resuelvan los problemas de la sociedad y compongan la estructura social del país. 

Daniel Ortega y Rosario Murillo, pese a las presiónes por una salida democrática a la crisis social, política y económica iniciada en 2018, se aferran al control del poder. Foto tomada de El 19Digital.

¿Vamos a un año electoral, estamos en recesión económica, cuáles serían las líneas de acción del presidente electo?

Trabajar por restaurar la democracia en el país, hacer todas las gestiones necesarias e influenciar para que el Gobierno entienda que tiene que recomponer la democracia que una vez tuvimos y que se deshizo en estos últimos 13 años. Eso es importante para regresar a una normalidad semifuncional, y que podamos empezar a volver a crecer. Lo otro, es defender los derechos de la empresa privada para crear empleos en el país y crear un sistema en que los empresarios sean exitosos y no solo los que están conectados con el Gobierno. Necesitamos una economía para grandes, pequeños y medianos.

¿Cómo lograr que Ortega retome la senda democrática cuando hemos visto que se ha mostrado sordo a las demandas de la oposición e incluso a las presiones de Estados Unidos? ¿El Cosep qué presión podría hacer?

Lo primero es que nunca hay que darse por vencido por el poder de la razón. Exponer las consecuencias desastrosas que puede llevar una mala política como la que tiene el Gobierno, es lo básico. Segundo, al tener oídos sordos a la razón, necesitamos abogar por presiones económicas que hagan comprender al Gobierno que esta es una realidad seria, que se necesita renovar porque no queremos ir como sociedad a un escenario donde hay pocas oportunidad de crecimiento, o que nos está conduciendo a una situación como la de Venezuela, o la de Cuba. Necesitamos reaccionar ahora por el bien de la sociedad. Si al Gobierno le importa el bien de los nicaragüenses puede razonar y abrir al país a la democracia.

Healy valoró hace unos días la posibilidad de sentarse a negociar con Ortega. Entiendo que ahora el Cosep no tiene contacto con Ortega. ¿Usted ve viable una negociación con Ortega? ¿No sería mal visto?

El mal concepto es negociación porque esto no se trata de negociar nada. Es demandar lo que nos corresponde. Una sociedad puede y debe demandar sus derechos. Nosotros necesitamos libertad de expresión, que se respeten las reglas de cómo funcionamos, y parar las políticas abusivas de recaudación de impuestos de forma voraz. No es negociar, es demandar lo que nos corresponde. Al expresar negociar, la gente lo ve negativo porque eso es lo que pasó durante 13 años cuando se negociaron intereses entre los grandes y el Gobierno a costa del bienestar del pueblo nicaragüense.

Se ha dicho que el Cosep tiene mucha influencia dentro de la Alianza Cívica…

La Alianza Cívica es un grupo complejo de diferentes sectores en el que Cosep forma parte, y en algún momento puede haberse visto al sector privado  más fuerte que otros sectores, pero lo importante es que esté ahí dentro y genere ideas de cómo se puede estructurar una propuesta para que en el futuro se solucionen los problemas del país. Cuando surja un candidato el Cosep se debe retirar porque debe promover iniciativas, pero no debe ser partícipe apoyando a un candidato. Tengo fe que saldrá una oposición fuerte.

¿Cuál será el legado de José Adán?

El legado es haber estado al frente de un proceso difícil, accidentado, pero en el que al final trató de hacer las cosas diferentes. Ya es hora de buscar nuevas mentes y no mantenernos en el pasado.

Fotografías principales: El Nuevo Diario – La Prensa

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