“Hay una amenaza de tener una depresión económica”, dice el presidente del Cosep. Le explicamos en qué consiste y por qué el panorama económico luce sombrío para el país.

Por 14 meses consecutivos la economía nicaragüense ha estado en números negativos, por lo que la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) y el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) han alertado sobre una profundización de la recesión económica.

La crisis social y política desatada por Daniel Ortega ha lastrado la economía, que creció a un promedio de 5.2% hasta 2017. Desde abril de 2018 a la fecha, las actividades económicas no han mostrado signos positivos por lo que, formalmente, Nicaragua entró a una recesión a partir del pasado 1 de octubre. La última recesión que vivió el país fue en 2009, provocada por la crisis financiera global.

Ahora, las alarmas de economistas y empresarios apuntan a que el país estará entrando a una depresión económica. Ya el Fondo Monetario Internacional (FMI) precisó que la economía caerá este año 5%, mientras que el Funides la estima entre -7% y -10%.  Así, Nicaragua se pone a la par de Venezuela, con una crisis mayor, como las naciones que más decrecerán en 2019.

¿QUÉ ES LA DEPRESIÓN?

El indicador de una recesión económica es cuando el PIB de un país muestra tasas negativas por dos trimestres. Y una depresión, según el diario económico Expansión, es la fase económica subsiguiente a la crisis, “que se manifiesta por una demanda débil, una contracción del comercio internacional (exportaciones e importaciones), un crecimiento del desempleo y una caída en la producción nacional de bienes y servicios”.

Funides dijo este jueves que una depresión usualmente ocurre tras dos años de continuo decrecimiento económico del país y una contracción económica acumulada de al menos 10% en esos dos lustros. “Ya podríamos estar cerca del 10%. The Economist Intelligence Unit dio proyecciones para 2020 y está estimando una caída del 2%, es decir ya serían tres años de  caídas de la economía”, explicó un economista de Funides.

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El diario Expansión reseña que se suele hablar de depresión cuando la recesión se acentúa en el tiempo y cuando la actividad económica no muestra síntomas de mejora en algunos de sus principales aspectos.

“La principal causa de las depresiones económicas está en la insuficiencia en la demanda de bienes y servicios. En el corto plazo estas caídas en la actividad económica pueden producirse por un descenso de la demanda agregada (disminución del consumo, de la inversión, del gasto público,…), o podría estar motivada por una caída de la oferta agregada, es decir, que las empresas redujeran su producción”, agrega el rotativo.

LOS SÍNTOMAS

El presidente del Cosep, José Adán Aguerri, dijo: “Si no hay respuestas, si no hay cambios ya no va a ser una situación de crisis económica, sino que se convertirá en una en la que vamos a tener prácticamente niveles de caída que nos lleven a otro escenario muy negativo”, dijo y agregó: Hay una amenaza de tener una depresión económica.

El último Monitoreo de las Actividades Económicas de Nicaragua (MAEN), elaborado por Funides y el Cosep, muestra ya los síntomas de ese escenario: desempleo, incrementos en costos productivos, aumento de precios, en gran medida provocado por el mismo gobierno al imponer una reforma fiscal con la que pretende paliar el déficit de más de 10,000 millones de córdobas del Presupuesto General de la República (PGR).

El estudio elaborado por el Cosep y Funides señala que el año pasado los problemas en las ventas y la producción de la empresa se asociaban principalmente la contracción de la demanda interna y, en menor medida, a la falta de financiamiento, pero en 2019 se han adicionado otros problemas como el incremento de los costos de operación, la falta de liquidez, la reducción de contratos con el exterior, la necesidad de realizar despidos, el potencial cierre de empresas, el incremento de los impuestos, y la pérdida de poder adquisitivo de parte de los consumidores.

Además destaca que la reforma fiscal “está actuando como un obstáculo a las actividades económicas, frenando cualquier intento de dinamismo económico, profundizando la crisis y permitiendo que esta se contraiga aún más que el -3.8 por ciento registrado en 2018. Es decir, las medidas tomadas por el Gobierno son contrarias a lo que debería de hacerse durante una recesión, con lo que se está provocando mayor pérdida de empleo, cierre de empresas y sucursales, y más pobreza”.

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 “El impacto de la reforma fiscal ha agudizado la caída del consumo interno hasta abril 2019 (a un mes de aprobarse la reforma). Los sectores que prevén que las ventas empeoren son turismo (turoperadoras, hoteles y restaurantes), distribución de equipos médicos, cuero y calzado, agencias de publicidad, materiales de construcción y panificación”, indica el documento.

En mayo, Funides mantuvo la estimación de crecimiento del último informe de coyuntura de 2018. Para 2019 la contracción económica estará en un rango de -7.3% y  -10%, mientras que la tasa de inflación acumulada al cierre de 2019 será de 6.4%% y 7.9%, aumentando la proyección, pues antes de la reforma tributaria Funides la había estimado en 5.8%.

Ortega ha buscado soluciones económicas a la crisis, pero el sector privado insiste que cualquier medida debe pasar por una solución política, como el adelanto electoral.

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