Una investigación revela que “hay evidencia significativa” que indica que han impactado en el poder e influencia de Nicolás Maduro: han reducido su círculo de poder, han limitado el financiamiento a sus acciones criminales y han dificultado la obtención de dinero fresco. Los efectos pueden ser un espejo de los estragos que tendrían en Ortega.

Un estudio presentado por el Centro para Estrategias y Estudios Internacionales, (CISS, por sus siglas en inglés), revela que las sanciones impuestas por el Gobierno de Estados Unidos al régimen de Nicolás Maduro han tenido un efecto significativo al dificultarle sus operaciones financieras, la obtención de dinero fresco y han reducido su círculo de poder.

“Hay evidencia significativa que han impactado en el poder e influencia de Nicolás Maduro, ya que las sanciones económicas han limitado la posibilidad de financiar sus actividades, y también han reducido su grupo cercano de poder”, asegura el análisis.

Según el estudio, una forma de notarlo es la disposición de Nicolás Maduro de enviar delegados a reunirse con la oposición política en Barbados para reanudar las negociaciones entre ambos, y que es gracias a la presión ejercida.

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Las sanciones, que en un principio se focalizaron en personas clave del régimen de Nicolás Maduro, han ido escalando y ampliando su impacto, incluyendo ahora instituciones como la petrolera estatal venezolana PDVSA.

Dicha prohibición, impuesta por la administración Trump, ha suspendido el comercio con ciertos bonos, con lo que Venezuela ya no puede tomar créditos del sistema financiero de Estados Unidos ni venderle activos. Eso dificulta al régimen venezolano la obtención de dinero fresco.

También, en agosto pasado, el presidente Trump anunció un embargo completo contra el régimen de Maduro, bloqueando así todas las transacciones, con algunas excepciones que tengan que ver con ayuda humanitaria.

SANCIONES DEBEN SEGUIR UNA ESTRATEGIA DE ALINEACIÓN

Sin embargo, el estudio muestra que hay maneras de volver aún más efectivas estas sanciones, ya que a pesar que una de las economías más poderosas del mundo las impone, como es Estados Unidos, los resultados son también limitados cuando hay otros países que no se alinean con la estrategia.

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“Estados Unidos y sus aliados deben usar las sanciones deliberadamente como una herramienta para cerrar las actividades criminales de Maduro. Al cerrar las fuentes criminales de ingresos para él y sus secuaces en Venezuela, los costos relativos de salida de Maduro pueden reducirse, lo que a su vez aumentará la probabilidad de una transición pacífica”, plantea el estudio.

Para finalizar, el informe dice que las sanciones pueden tomar tiempo para que tengan el efecto deseado e, incluso cuando tienen éxito, no son suficientes para desmembrar y reconstruir un gobierno.

“Estas son simplemente una herramienta para forzar un comportamiento, pero las sanciones son clave para aumentar la presión sobre el régimen de Maduro y para ayudar a los venezolanos a restaurar su democracia”, concluye el informe.

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