El gobierno de Nicaragua no ha seguido las recomendaciones de la OMS y la OPS incluso ha hecho una recriminación pública, por encima de los protocolos diplomáticos.

Con todo y la pandemia del Covid-19, que ocupa la atención mundial y a cada gobierno, la Administración (Donald) Trump encontró espacio para enjuiciar penalmente a Maduro y varios funcionarios de Venezuela, desplegar una flota naval en el Caribe para interceptar narcóticos procedentes de ese país -en circunstancias que más del 70% ingresa a Estados Unidos por el mar Pacífico, según cifras oficiales- y formular una propuesta de transición política.

Independientemente de las acciones anteriores y sus consecuencias, lo importante es que las burocracias de cada gobierno continúan con su dinámica, más allá del tema sanitario y sus repercusiones económicas. Y las Cancillerías y los equipos que estudian política exterior, habrán tomado nota que el gobierno de Nicaragua está entre las pocas excepciones que no ha seguido las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de su filial para el continente, la Oficina Panamericana de la Salud (OPS), que incluso ha hecho una recriminación pública, por encima de los protocolos diplomáticos.

El gobierno de Ortega ni siquiera contestó a la propuesta de acción conjunta, y continuó, impertérrito, desafiando a la comunidad internacional, por la interdependencia del contagio.

Edmundo Jarquín.

Pero no solamente eso. También habrán tomado nota que una prestigiosa institución académica regional, INCAE, formuló una propuesta de acción nacional, porque no se trata del esfuerzo de un solo sector, y que esa opción fuese respaldada por los principales gremios empresariales y organizaciones de la sociedad civil. El gobierno de Ortega ni siquiera contestó a la propuesta de acción conjunta, y continuó, impertérrito, desafiando a la comunidad internacional, por la interdependencia del contagio. Porque incluso prohibió el ofrecimiento de un Obispo, para abrir clínicas de atención por la pandemia.  

De todo eso habrá tomado nota la comunidad internacional. Como también, que las recomendaciones de prevención han sido acatadas por la inmensa mayoría de población, no asistiendo a playas, tiendas, restaurantes y calles, pese a  programas del gobierno promoviendo concurrencia masiva.

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