Daniel Ortega reapareció este domingo 21 de febrero, luego de más de 40 días de ausencia de la escena pública. El dictador se dejó ver hoy acompañado de los funcionarios sancionados por Estados Unidos: Gustavo Porras, presidente de la junta directiva de la Asamblea Nacional, Julio César Avilés, general de Ejército de Nicaragua, y Francisco Díaz, jefe de la Policía Orteguista.

Ortega depositó una ofrenda floral en el monumento de Augusto C. Sandino, ubicado en el Mausoleo de los Héroes en la Plaza de la Revolución y de esta manera conmemoró el 87 aniversario de la muerte del héroe nacional. Esta es la segunda aparición de Ortega en los casi dos meses del 2021, la primera fue el pasado 11 de enero cuando conmemoró el 154 aniversario del natalicio de Rubén Darío. En la gráfica de los medios oficialista se observa que solo el general Avilés portaba su mascarilla como medida de protección por el Covid -19.

“IMPERIO SIGUE AMENAZANDO AL MUNDO”

Ortega no dijo ni una palabra, pero la que sí habló con los medios afines a su partido fue Rosario Murillo, vicepresidenta y vocera, quien indicó que “aquí estamos hoy 21 de febrero llenos de Sandino”. Como ya es costumbre la funcionaria se dedicó a atacar al “imperio”.

 “El dolor que todavía sentimos ante la traición, ante las fechorías de un imperio que sigue amenazando al mundo”, indicó Murillo.

Continuó con su retórica y expuso: “El dolor que todavía sentimos de tantos nicaragüenses que han sido sacrificados por la avaricia, por el odio”.

La aparición de Ortega se da en medio de llamados tanto de los sectores de la oposición de Nicaragua como de la comunidad internacional para poner en marcha unas reformas electorales que garanticen un proceso electoral libre, justo, transparente y observado el próximo 7 de noviembre.

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Pero hasta ahora esos llamados no han tenido eco en Ortega. La Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) fijó un plazo que culmina en mayo de este año para que se logre dicha reforma. 

El pasado 11 de enero, Ortega demandó respeto y diálogo a las nuevas autoridades de Estados Unidos. Pero la administración de Joe Biden, en los primeros días de febrero, dejó clara su posición al manifestar que está “profundamente preocupado” por la creciente represión de Ortega, ya que está conduciendo al país “a una dictadura”.

En ese comunicado Estados Unidos, expuso que la Ley de Regulación de Agentes Extranjeros obligó al “cierre de dos bastiones de la libre expresión”, en el país como son la Fundación Violeta Barrios de Chamorro (FVBCh) y PEN Nicaragua.

“Estos acontecimientos sofocan aún más a la sociedad civil nicaragüense y alejan aún más al país de la realización de elecciones libres y justas en noviembre. Ortega está llevando al país a una dictadura, lo que aislará más a su régimen de la comunidad internacional”, expresó el Departamento de Estado a inicios de febrero.

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