La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia anunció la “reactivación de la lucha cívica” contra el régimen al ejecutar este martes la operación “Preso 198” en 132 municipios del país. La cara del Daniel Ortega con la frase “se va” fue plasmada en paradas de buses, postes del tendido eléctrico y paredes de instituciones públicas.  

“Esta es una forma de protesta organizada a nivel nacional contra la dictadura de Ortega”, indicó la Alianza Cívica.  

Unas dos mil personas de las estructuras organizadas en 132 municipios del país se movilizaron coordinadamente entre la noche del lunes y la madrugada de este martes para inundar las calles con la cara de Ortega y la frase “se va”.

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Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de la Alianza Cívica calificó como “exitoso” el operativo de protesta pacífica. “Desde El Jícaro, Nueva Segovia, donde las pegaron en la estación de Policía, hasta Río San Juan pasando por todos los distritos de Managua. ¡De que se va, se va!”, escribió en su cuenta de Twitter. 

La protesta “Ortega se va” es un ejercicio de coordinación nacional de cara a reactivar la lucha cívica por la libertad de los nicaragüenses, explicó Max Jeréz, del sector juvenil de la Alianza Cívica. 

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FUNIDES PREVÉ UNA SEGUNDA OLEADA DE PROTESTA DESPUÉS DE LAS ELECCIONES 

Desde septiembre de 2018 la Policía Orteguista declaró ilegales las protestas contra el régimen de Daniel Ortega en Nicaragua. Las personas que se han manifestado en el país son perseguidas y encarceladas.  

En el contexto inmediato a las elecciones presidenciales prevista para noviembre de 2021 en Nicaragua no se prevé una segunda oleada de protestas. La aversión a la manifestación pública predomina en el país debido a la imposición de la represión estatal contra los opositores. Así lo proyecta la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) en su informe “Nicaragua en movimiento, análisis de las protestas 2016 – 2020”. 

Sin embargo, si se llegaran a tener las condiciones mínimas de apertura de parte del régimen, la población percibiría oportunidad para movilizarse antes y durante las elecciones.  Las manifestaciones no solo serían de carácter político, sino motivadas a partir de problemas sociales y económicos.  

En el contexto inmediato a las elecciones, si se diera un cierre de espacios y no se previsualizan comicios competitivos, “en este escenario tampoco habría levantamientos masivos porque la represión frenaría a la protesta, como lo hace ahora. Pero esto tendría un costo significativo para las autoridades. El escenario se vuelve insostenible a mediano plazo y se daría una prolongación de las actuales crisis”, explica el sociólogo Sergio Cabrales, autor del informe.    

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