Si Daniel Ortega perdiera las elecciones de 2021 habrá protestas. Si las ganara mediante fraude, habrá protestas. Y si el FSLN obtuviera un triunfo competitivo frente a la oposición, habrá protestas. En cualquier caso, el ambiente post electoral previsto en Nicaragua podría desencadenar un ambiente de violencia similar a los registrados en el 2018 tras el estallido social de abril. 

Las proyecciones son parte del informe “Nicaragua en movimiento, análisis de las protestas 2016 – 2020”, de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), presentado este lunes por los investigadores Sergio Cabrales y Álvaro López Espinoza.  

Basándose en escenarios previos registrados en Sismología Social, en el contexto antes de las elecciones no se prevé una segunda oleada de protestas como la desatada en abril de 2018.  

Sin embargo, si se llegaran a tener las condiciones mínimas de apertura de parte del régimen, la población percibiría oportunidad para movilizarse antes y durante las elecciones.  Las manifestaciones no solo serían de carácter político, sino motivadas a partir de problemas sociales y económicos. 

MÁS NOTICIAS: José Adán Aguerri pone fin a 13 años de continuismo en el Cosep

En el contexto inmediato a las elecciones, si se diera un cierre de espacios y no se previsualizan comicios competitivos, “en este escenario tampoco habría levantamientos masivos porque la represión frenaría a la protesta, como lo hace ahora. Pero esto tendría un costo significativo para las autoridades. El escenario se vuelve insostenible a mediano plazo y se daría una prolongación de las actuales crisis”, explica Cabrales.  

¿Y SI PIERDE ORTEGA? 

En el ambiente tras las elecciones previstas para noviembre de 2021, ante un eventual triunfo competitivo de la oposición, se esperarían protestas en torno a asuntos sociales, económicos y políticos, y posiblemente aumentarán en comparación a los años en que el Frente Sandinista ha ostentado el poder.  

La oposición asegura que ante un triunfo electoral los derechos a la movilización pacífica serían respetados en el país, lo que traería una reducción de las formas de represión estatal por parte de las nuevas autoridades. Esto sería percibido como una oportunidad para los actores sociales. 

“En este escenario hay una nueva oposición sandinista que verá aquí una oportunidad para movilizarse y movilizar. Tampoco se puede descartar un eventual escalamiento desde abajo”, advierte el sociólogo Sergio Cabrales.  

Por otro lado, ante un eventual triunfo de Daniel Ortega mediante elecciones libres, su nuevo periodo tampoco estaría exento de la presión popular.  

MÁS NOTICIAS: Ortega ofrece exonerar IR a generadores de energía renovable a cambio de bajar precio a distribuidoras

El informe de Funides en este escenario proyecta un retorno de las protestas con demandas sociales y económicas (como observado en todo 2020) y que serán atendidas por las autoridades. No necesariamente reprimidas. 

“La protesta va seguir por una razón muy sencilla. Hay tareas pendientes. Cualquier nueva administración o una continuidad de la actual administración se le va a demandar varias cosas pendientes. Una de las primeras temáticas va ser el tema de la seguridad social que a través de una política de acciones de corto plazo vienen alargando la agonía de una institución. Otra de las demandas que podrían existir ante un triunfo de la oposición serían las demandas de justicia y verdad sobre los hechos acaecidos desde abril de 2018”, señala Camilo Pacheco, director ejecutivo de Funides.  

LA SEGUNDA OLEADA 

La proyección hecha para los seis meses próximos a las elecciones, suponiendo que no hubo anomalías antes del proceso electoral, pero resultados los muestran manipulación dándole la victoria al Frente Sandinista, “hay muchas posibilidades de una nueva oleada de protestas de alta intensidad con represión y una situación parecida a la de mayo-julio de 2018”.  

MÁS NOTICIAS: Kitty Monterrey acusa a miembros de la Coalición de usar las reformas electorales para promover intereses particulares

“La represión variaría en determinados escenarios como hemos planteado. Si es el último, un triunfo no competitivo del FSLN, vamos a observar niveles de represión muy similares a los del 2018, un escalamiento de las protestas y al mismo modo interactuando con altos elevados de represión con saldos fatales”, advierte Cabrales. 

Compartir: