Covid-19 en Nicaragua

La batalla por sobrevivir al Covid-19 que enfrentan los más pobres de Nicaragua

Ante la saturación del sistema de salud en Nicaragua hay quienes optan por batallar por cuenta propia contra el coronavirus. El gasto promedio por paciente es de al menos 30 mil córdobas en un país donde el salario mínimo promedio apenas llega a 6.518,24 córdobas.

Por Despacho505 | Octubre 7, 2021

El horror más reciente de la pandemia de coronavirus, en Nicaragua, se han visto reflejado en grandes cantidades de personas en farmacias y puestos de venta de oxígeno a nivel nacional, lo que evidencia la difícil y costosa lucha para las familias con contagios múltiples que decidieron tratar la enfermedad en casa, tras el abarrotamiento de los hospitales públicos y la desconfianza en el precario sistema de salud del país.

Así, recientemente el país se ha adentrado a una ola de contagios más dramática que la registrada a mediados de 2020, con la particularidad de que el número de muertos se disparó por la escasez de insumos médicos: no hay suficientes tanques de oxígeno, mientras que en las farmacias del Norte del país era difícil encontrar medicinas.

Lo peor es que miles de familias apenas tienen dinero para enfrentar por sí solas los síntomas derivados de la pandemia.

El costo promedio de 14 días de tratamiento para un enfermo de Covid-19 en Nicaragua equivalía a cinco sueldos mínimos antes de que el oxígeno fuera declarado un insumo de venta restringida por el Ministerio de Salud, a mediados de septiembre.

Si ya vivir con 6,000 córdobas al mes supone enormes privaciones, enfrentar una enfermedad que se muestra cada vez más agresiva se vuelve “desesperante”, comparten a DESPACHO 505 quienes han batallado contra el virus y ven con estupefacción las políticas “inhumanas” de las autoridades que, no solo no reconocen la nueva crisis sanitaria, si no que han llegado a reprimir a los ciudadanos de su derecho a buscar cura por cuenta propia.

DESCONFIANZA EN EL SISTEMA DE SALUD

Ana Sofía es una maestra de 48 años que decidió no asistir al hospital cuando sintió los primeros síntomas del Covid-19, a pesar de contar con cobertura del Seguro Social. En los primeros días siguió su vida con total normalidad, pero al séptimo su oxigenación empezó a descender y empezó el gasto.

En total, calcula que vivir para contar su experiencia contra el Covid-19 le costó alrededor de 30 mil córdobas. “Desde el primer día busqué un doctor privado y pagué 900 córdobas por la teleconsulta, luego vinieron los exámenes, que fueron como 500 pesos, porque me hice solo los básicos, no los más específicos, porque vivo en un departamento donde no los hacen. Algunas pastillas me costaban 90 córdobas y estaban escasas”, relata esta mujer que llegó a requerir aporte de oxígeno durante más de una semana.

Cuando la oxigenación bajó, el doctor recomendó que la ingresaran a un centro asistencial, pero ella se negó, pues confiesa que “tenía miedo a morir sola en un hospital, porque sé que están llenos y no sentía confianza”. “También me daba miedo que me intubaran”, agregó.

“Cambié de médico y la consulta me costó 65 dólares. Me cambió los tratamientos de base, específicamente el de la presión y ya empecé a usar oxígeno. Yo estaba en cama, pero ahí estaba pensando en cómo estaría haciendo mi familia con todos los gastos. Diario se compraba oxígeno y cada tanque costaba 1,400 córdobas; en promedio al día se iban como 2,000 pesos, por el combustible del vehículo, la comida y las medicinas”, cuenta la mujer que subsiste con un sueldo de 8,000 córdobas como profesora de primaria en un colegio público, y quien apenas hace unos días dejó de usar oxígeno.

Ana Sofía destinó los ahorros que tenía para celebrar La Purísima -una tradición en su familia cada 7 de diciembre- para ayudar a pagar su tratamiento. Sus familiares también aportaron, pero cuando acabaron con todo sus recursos tuvieron que pedir prestado, en una situación que se repite en al menos 10 testimonios recabados para construir este reportaje.

En esa carrera por superar el coronavirus, muchas familias nicaragüenses que han tenido que atender con médicos privados a uno o más miembros con Covid-19, han quedado endeudadas, con tarjetas de crédito topadas al límite y hasta recurriendo a la caridad, pues el gasto mínimo promedio por paciente es de 32,0000 córdobas en el periodo de los 14 días de resguardo, si es que este no se extiende por las complicaciones que puede conllevar la enfermedad.

El doctor Ramón, nombre ficticio para evitar que sea objeto de represalias, ha atendido a decenas de enfermos de coronavirus desde el inicio de la pandemia, en marzo de 2020, y asegura que la situación actual es mucho más grave y representa una gran carga para las personas con menos recursos económicos.

“Un médico considerado lo que te va a cobrar son 100 o 150 dólares por los 14 días y un paciente lo mínimo que puede gastar es de 15 a 17 mil córdobas, ya el gasto en oxígeno es otra cosa”, comparte.

4,809 personas han muerto bajo sospechas de coronavirus en Nicaragua desde marzo de 2020, según el Observatorio Ciudadano.

En exámenes de laboratorio calcula el gasto en alrededor de 5 mil córdobas. DESPACHO 505 contactó a un laboratorio capitalino y cuatro de las pruebas más comunes en pacientes con Covid-19 son la Ferritina, que cuesta C$800; el Dímero D que vale C$1,300; la de Proteína C reactiva (PCR) y la BHC, las últimas cuestan C$368 y C$322, respectivamente.

Si una persona se realiza las cuatro pruebas debe desembolsar al menos 2,790 córdobas. En el caso de los departamentos son pocos los laboratorios que cuentan con reactivos para los dos primeros exámenes, por lo cual su costo se eleva hasta en un 20% porque ellos toman la muestra y la procesan en Managua.

De acuerdo con declaraciones de los laboratorios, las pruebas PCR son una técnica de diagnóstico que permite detectar el material genérico de los coronavirus mediante una muestra respiratoria, cuyo resultado demora de dos a tres días. No son los test PCR de los que dispone únicamente el Ministerio de Salud que son reactivos de detección rápida.

Al costo se suma la contratación de personal de enfermería para administrar los medicamentos de forma correcta y regular el oxígeno, quienes suelen cobrar 60 dólares por día.

Situación Covid-19 Nicaragua

CONTAGIOS POR MONTONES Y HOSPITALES SATURADOS

El doctor Ramón, especialista en Medicina de Emergencia, actualmente atiende a domicilio a al menos 20 pacientes y asegura que el número de personas que requieren atención privada “es enorme”. Lamenta que a muchos haya tenido que decirles que “no” por falta de capacidad para cubrir tantos enfermos.

“La demanda es muy grande, los contagios son montones tras montones, es mentira que el Gobierno diga que no hay casos. Los hospitales están colapsados, con el hecho de decirte que no están atendiendo a las personas y esos pacientes se van para la casa a buscar el médico privado que ya sabés que es caro”, refiere el especialista.

El epidemiólogo Leonel Arguello coincide en que la situación actual de la pandemia en Nicaragua es grave y mucho peor de lo que se vio a mediados de 2020 con la primera ola y, de no seguir las medidas de prevención, el escenario podría ser peor.

“Mientras se siga promoviendo la aglomeración de personas en actividades masivas, como las que promueve el Gobierno, o porque la gente se sigue aglomerando en los buses en vez de ir con mascarillas y con las ventanas abiertas, lo que podés esperar es que la situación vaya de mal en peor”, explica el especialista.

“El sistema de salud está más saturado ahora que antes”, asegura, y no ve que la crisis se revierta puesto que, a su criterio, “no se está haciendo absolutamente nada en controlar la enfermedad, pero sí en promoverla”.

Otra situación que explica que las personas estén evitando acudir a los hospitales públicos, como fue el caso de Ana Sofía, es la escasez de tratamientos eficaces en esos centros y la prohibición que tiene el personal de salud de prescribirlos a pacientes cuyas familias pudieran tener la posibilidad de adquirirlos en farmacias privadas.

“Están usando tratamiento primario que es del que disponen y no piden a los pacientes porque es prohibido enviar otro tipo de tratamiento”, afirma el doctor Ramón.

El experto comenta que las personas que se atienden por Covid-19 en casa tienden a quedar endeudados, porque en una receta pueden llegar a invertir hasta 3,500 córdobas.

“Eso te da una imagen de cómo está la situación ahorita en Nicaragua”, dice al asegurar que la situación actual es peor que la registrada a mediados del año pasado, cuando se vivió el primer pico pandémico en el país.

“El contagio del año pasado era menor, ahora por tantas actividades que se han dado y las personas que no ayudan y andan sin mascarilla, pues el pico es altísimo”, sostiene.

Lo que el emergenciólogo refiere se confirma en el seguimiento estadístico de la pandemia que refleja 19 semanas de incremento en contagios de Covid-19. Además, a diferencia de la primera ola, los especialistas identifican contagios múltiples en familias, vecindarios y centros laborales, así como un alto porcentaje de enfermos y fallecimientos en jóvenes y hasta niños.

“En la nueva ola he tratado a niños con Covid y también a adolescentes, y jóvenes de 21 años, de 18 años. La verdad que en esto ya no hay diferencia de edad, simplemente hay que cuidarse más”, indica el doctor Ramón quien comparte la advertencia que hiciera el independiente Observatorio Ciudadano Covid-19 sobre la alta probabilidad de que Nicaragua esté enfrentándose a ciegas a alguna variante agresiva del coronavirus, como la Delta.

Al cierre del mes de septiembre el Observatorio cifró en 1,113 los nuevos contagios de coronavirus en el país, lo que representa un promedio diario de al menos 159 casos.

La demanda es muy grande, los contagios son montones tras montones, es mentira que el Gobierno diga que no hay casos
Médico especialista en medicina de emergencias de Managua.

El Ministerio de Salud (Minsa) en cambio, desde octubre de 2020 solo reconoce una muerte por semana asociada al coronavirus.

Así, mientras el Observatorio Ciudadano Covid-19 reporta un acumulado 5,551 fallecimientos y 29,481 contagios desde el inicio de la pandemia en Nicaragua, hace 17 meses. El Minsa contabiliza 14,629 contagiados y 204 fallecidos.


Ahorita en Nicaragua estamos “sálvese quien pueda”, afirma el doctor Leonel Argüello, pues considera que no hay una conducción y tampoco ve una efectiva lucha anti epidémica. “No se está favoreciendo el control de la enfermedad, al contrario, se está favoreciendo el descontrol y el incremento de casos”, insiste.

DESESPERACIÓN POR RESTRICCIÓN DE VENTA DE OXÍGENO

Aunque escaso y costoso, cientos de enfermos de Covid-19 tenían la oportunidad de recibir aporte de oxígeno en sus casas antes que el Minsa restringiera la venta de este insumo. En Managua, rellenar un tanque costaba 1,165 córdobas, mientras que en el interior el costo -según la lejanía de la capital- oscilaba entre 1,400 y 1,600, pero debido a la escasez y restricciones se activó un mercado negro de oxígeno sin nunguna regulación del precio.

Si bien Productos del Aire, la principal empresa suplidora, poco a poco ha reactivado la venta de oxígeno médico al público, el insumo sigue siendo uno de los más caros y escasos de comprar en el país.

Han sido los peores días para cientos de familias con enfermos de Covid-19 que requieren aporte de oxígeno para mantenerlos con vida cuando la saturación desciende, producto de la carga viral propia de la enfermedad.

Un paciente que desarrolla una condición grave asociada al coronavirus puede llegar a consumir 6 mil litros de oxígeno por día, lo cual equivale a tres tanques, el costo ronda los 4,200 córdobas cada día en caso de comprar el producto a una empresa autorizada.

Considerando que en Nicaragua el salario mínimo promedio es de apenas 6.518,24 y la canasta básica asciende a casi 15,000 córdobas, destinar 4,200 córdobas por día para mantener con vida a una persona es un gran peso para las familias. A eso se le agrega que es en los hogares más pobres donde se concentra el impacto del desempleo producto de la pandemia y la crisis económica.

Según la Fundación Económica para el Desarrollo Económico y Social (Funides), para 2021 se prevé una tasa de pobreza general de 24.6% y una tasa de pobreza extrema de 5.9%. De hecho, los nicaragüenses han tenido una reducción en sus ingresos productos del deterioro en los puestos de trabajo, pues según el Banco Central de Nicaragua (BCN) entre marzo de 2018 y febrero de 2021 bajó 8% el salario real.

El indicador sobre las muertes también es alarmante: 313 fallecimientos en la semana del 23 y el 29 de septiembre de 2021, un promedio de al menos 44 personas muertas cada día por el coronavirus.

Esa pérdida de ingresos se refleja en más pobreza. “Alrededor de 1.8 millones de personas viven con menos de US$1.76 al día, lo que impide costear sus necesidades básicas como alimentos, vestimenta, salud, entre otros”, reza el informe del centro de pensamiento correspondiente a mayo de 2021.

Tomando estos indicadores económicos, se hace más difícil para los nicaragüenses enfrentar por su cuenta la enfermedad.

Por ejemplo, en estos momentos el alquiler de un tanque de oxígeno ronda los 200 dólares por 15 días, pero en los lugares que se dedican a prestar este servicio se dicen saturados por la alta demanda, lo que obliga a algunas familias a comprar un cilindro cuyo costo actualmente está entre 1,350 y 1,500 dólares.

Si la persona logra conseguir un tanque y necesita comprar el manómetro, tendrá que invertir 100 dólares en su compra, mientras que el vaso humificador cuesta 160 córdobas, la cánula nasal con puntitas 25 córdobas y una mascarilla de reservorio vale 100 córdobas. Estos últimos implementos han escaseado en algunas farmacias.

El epidemiólogo Leonel Arguello considera que en vez de limitar el acceso al oxígeno médico, el Gobierno debería ampliar la capacidad de las fábricas y llegar a una cobertura en los 153 municipios del país.

“El problema que hay es que quitar la oportunidad a la gente que tiene acceso al oxígeno, a quienes pueden comprarlo, lo que estás haciendo es que la gente se complique y tenga más gente en los hospitales y que estos se saturen más”, advierte.

Limitar el acceso al oxígeno sólo a través del sistema de salud “es una medida totalmente contraproducente”, dice.

“Lo correcto es que se invierta dinero del Gobierno, del montón de préstamos o donaciones que tienen para Covid, para ampliar las capacidades de las fábricas para que el Gobierno ponga en todos los municipios lugares donde recibir la oxigenoterapia”.

Además, propone facilitar la importación de tanques de oxígeno y la exoneración de impuestos para revertir la dramática situación que atraviesan familias que peregrinan por todo el país en busca de un tanque para salvar la vida de un contagiado.

El difícil acceso a los tanques de oxígeno, advierte Argüello, ha creado en la población mucha angustia. “El impacto psicológico de esto es mayor”.