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    Relatos de Cuarentena

    #MeQuedoEnCasa | Viajar a España para tener que #QuedarseEnCasa

    Una periodista nicaragüense cuenta cómo el coronavirus frustró su viaje por Europa. «España está en cuarentena y yo también. No puedo volver a Estados Unidos, no puedo viajar a mi otro destino de Europa, tampoco ir a la casa de mis amigos en el Mediterráneo», escribe.

    Una periodista nicaragüense cuenta cómo el coronavirus frustró su viaje por Europa. «España está en cuarentena y yo también. No puedo volver a Estados Unidos, no puedo viajar a mi otro destino de Europa, tampoco ir a la casa de mis amigos en el Mediterráneo», escribe.

    Por Cristian Tórrez

    En mis viajes más que fotografías emblemáticas habrán historias que contar, pero no cualquier tipo de historias, pues las mías, como algunos suelen decirme, tienen tela que cortar. El 19 de septiembre de 2017, en pleno recorrido por la Casa Azul de Frida Kahlo y Diego Rivera, viví el fuerte terremoto que derribó la Ciudad de México, y ahora, en 2020, me he quedado atrapada en Europa, nuevo epicentro del coronavirus, concretamente en España, que este sábado ha decretado una cuarentena nacional de 15 días para frenar la pandemia.

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    Cuando planeé mi viaje a España pensé que podía recorrer ciudades que no pude conocer durante el año que residí en este país, y lo más importante, encontrarme con dos buenos amigos nicaragüense que viven en la costa del Mediterráneo.  Llegué a España el 11 de marzo con noticias alarmantes ante el avance del virus: Italia ponía en cuarentena a todos sus ciudadanos y Estados Unidos canceló los vuelos desde Europa. Decidí no hacerle caso, pensando que España ya había tomado medidas necesarias para frenar el coronavirus.

    Por desgracia, aterricé en una zona que la Administración de Donald Trump miraba con recelo, pues junto con Italia y Francia, España era foco del coronavirus, con casos positivos imparables (al momento de escribir este texto ya se registraban más de 7,000). Ante esto, mis amigos en Estados Unidos me llamaban alarmados y me pedían que volviera, pero no comprendían que no soy norteamericana, así que volver no era una opción.

    Así que no tenía de otra. Debía quedarme sí o sí en Europa. Lo comprendí y decidí “disfrutar” el viaje que planeé desde finales del año pasado. Sin embargo, dos días después, el presidente Pedro Sánchez hizo un anuncio que también cambiaría mis planes.  España entera se enrumbaba a extremar medidas para contener el virus y eso incluía declarar el estado de alarma. Ya Barcelona, a donde llegué de primero, había puesto en cuarentena al municipio entero de Igualadas.

    El anuncio se hizo sentir y quienes habíamos llegado a España a disfrutar de unas vacaciones, caímos en cuenta que los días de placer habían llegado a su fin, sin imaginar que las tensiones aumentarían en el transcurso de las horas.  Poco a poco la paranoia e histeria se impuso en este país.

    El sábado, una vez que Sánchez dijo que en 24 horas aprobaría un decreto que impediría la movilidad de los ciudadanos, la gente empezó abarrotar los supermercados. Y como un espectador miraba a la gente tomar cuanto producto pensaba era de primera necesidad para subsistir, mientras los turistas, como yo, se conformaban con lo que otros no habían querido o no habían alcanzado a tomar.

    La gente salía de los mercados con carretillas llenas de comida, pero yo sólo logré obtener un par de manzanas, leche y agua.

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    Y como diría Melendi, por azar o por suerte, coincidí con un par de amigos viajando por el Viejo Mundo: uno me hacía tantas preguntas a las que no tenía respuesta como con qué frecuencia pasarán los buses y el otro me insistía en saber si podríamos salir de España. Respondí: No lo sé.

    En pocas horas aprendí que en situaciones como estas todo puede cambiar de un momento a otro, que no hay cabida para los planes, pero también he visto la necesidad de aprender a ser más solidarios, a entender que el estrés solo genera más estrés, la desinformación más miedo y la paranoia una situación de caos.

    España está en cuarentena y yo también. No puedo volver a Estados Unidos, no puedo ir a la casa de mis amigos en el Mediterráneo, y quizás logre volar a Alemania en los próximos días. Mientras tanto, toca #QuedarseEnCasa.

    *La autora es una periodista nicaragüense independiente que se encuentra de viaje por Europa.

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