Félix Maradiaga: “La muerte de doña Violeta es un recordatorio doloroso de la fragilidad democrática en Nicaragua”
El presidente de la Fundación para la Libertad de Nicaragua, Félix Maradiaga, lamentó este sábado el fallecimiento en el exilio de la expresidenta de Nicaragua, Violeta Barrios de Chamorro, destacando el profundo significado político, histórico y simbólico de su partida.
"La muerte de doña Violeta Barrios de Chamorro, esta madrugada en el exilio, no es solo un hecho triste y personal. Es también un acontecimiento profundamente político, histórico y simbólico. La presidenta que derrotó en las urnas al autoritarismo y condujo a Nicaragua de la guerra a la paz, ha partido lejos de su tierra, acompañando —aún en la muerte— al pueblo que hoy continúa exiliado, reprimido y privado de sus derechos más elementales", indicó Maradiaga.
LEA: El retiro de ACNUR revela el desprecio del régimen por los nicaragüenses en el exilio
Barrios de Chamorro, quien gobernó en Nicaragua entre 1990 y 1996, y que puso fin al conflicto armado y al autoritarismo impuesto por el régimen sandinista en la década de los 80, mediante las urnas, murió lejos de su patria, acompañando en el destierro a miles de nicaragüenses que hoy siguen siendo reprimidos y privados de sus derechos.
El exprecandidato presidencial calificó la muerte de la expresidenta como una evidencia dolorosa de la fragilidad de la transición democrática iniciada tras la guerra civil. "La única jefa de Estado que encarnó un verdadero proyecto democrático de reconciliación después del conflicto ha fallecido fuera del país al que sirvió con humildad. Esto nos obliga a reflexionar sobre las tareas pendientes en la reconstrucción de la República", señaló.
El dirigente opositor recordó su propio encuentro con doña Violeta en 2005, cuando elaboraba una investigación académica sobre el papel de la personalidad en la administración pública. En ese trabajo, descubrió cómo el carácter y liderazgo moral de Barrios de Chamorro fueron decisivos en los procesos de desarme, reducción del ejército y reconciliación nacional, más allá de las políticas o presiones internacionales.
"Su estilo de madre y ciudadana, su voluntad ética y su insistencia en el perdón, permitieron no solo que se entregaran las armas, sino que se intentara dejar atrás el odio", expresó Maradiaga. Resaltó además que la expresidenta ejerció el poder con legitimidad moral, sin caer en la vanidad ni en el deseo de venganza, y al finalizar su mandato, regresó a su hogar sencillo en Managua, "con las manos limpias y la frente en alto".
Propició la democracia
Maradiaga comparó la integridad de Chamorro con la actuación de sus sucesores, señalando que ni Arnoldo Alemán ni Daniel Ortega siguieron su ejemplo, al contrario, "ambos terminaron desmontando, con sus propios estilos y pactos, la transición democrática que ella trató de consolidar".
Aunque reconoció haber sido crítico de ciertos aspectos de su gestión, como el manejo de los procesos de restitución de propiedades, Maradiaga subrayó que siempre fue escuchado con respeto y apertura. "Esa disposición al diálogo, incluso con sus críticos, es parte del legado que la distingue como una de las presidentas más dignas no solo de Nicaragua, sino de América Latina", afirmó.
LEA: Nicaragüenses con parole reciben notificaciones de salida de Estados Unidos
El opositor y exreo político destacó que el verdadero legado de Violeta Barrios de Chamorro radica en su decencia y humildad al ejercer el poder, siendo un ejemplo de que la fuerza de la democracia reside en la integridad de sus líderes. "Hoy sus restos no reposan aún en suelo nicaragüense, pero su vida sigue latiendo en el corazón de quienes creemos que la República aún es posible".



