Padre Nils Hernández denuncia militarización y robo en las fronteras y califica a Nicaragua como “una gran cárcel”
El sacerdote nicaragüense en el exilio, Nils de Jesús Hernández, calificó de “dolor grandísimo” la realidad que atraviesan los ciudadanos bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, al denunciar la confiscación masiva de propiedades que implica la recién aprobada Ley de Territorio Fronterizo.
En su homilía, Hernández expresó con crudeza la sensación de indefensión y encierro que viven miles de nicaragüenses: “El pueblo sufre y está encarcelado en una cárcel nacional. Se durmieron siendo dueños de propiedades y amanecieron desprovistos. Y ahora Nicaragua se convierte en una cárcel nacional en la cual nadie puede salir del país, nadie puede entrar”.
Estas declaraciones se suman a las críticas internacionales y nacionales sobre la militarización creciente de las zonas fronterizas, donde el régimen ha desplegado fuerzas de seguridad para controlar estrictamente el tránsito y la actividad económica, amparado en la Ley 1258, que otorga al Estado la propiedad exclusiva sobre una franja de 15 kilómetros a lo largo de las fronteras.
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La medida ha sido denunciada por defensores de derechos humanos y juristas como una herramienta más para consolidar el control absoluto del régimen sobre el territorio y la población, especialmente afectando a comunidades indígenas, campesinos y pequeños comerciantes que dependen de esas tierras para su subsistencia.
Pese a la gravedad de la situación, el sacerdote Hernández lanzó un mensaje de esperanza basado en la fe: “Dios es fiel a su promesa… así Dios va a triunfar porque Dios es inquebrantable en su promesa y su promesa nunca va a dejar de cumplirse. Que Dios triunfe y que el mal sea derrotado”.



