La dictadura forzó el exilio de doña Violeta y ahora dice lamentar su muerte

En un nuevo acto de cinismo político, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo expresó este sábado sus condolencias por el fallecimiento de la ex presidenta de Nicaragua, Doña Violeta Barrios de Chamorro, quien murió exiliada en Costa Rica.

En la nota de prensa denominada"Descansa en paz doña Violeta", la dictadura reconoce el papel importante que jugó la expresidenta nicaragüenses para conseguir la paz; sin embargo, omite que su muerte en Costa Rica se debió al destierro de sus tres hijos: Cristiana, Pedro Joaquín y Carlos Fernando.

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Los hijos doña Violeta tomaron la decisión de sacar a su madre del país debido a que necesitaba cuidados médicos, pero que por la represión sistemática, la persecución política y la anulación de libertades impuestas por la dictadura Ortega-Murillo no podían atenderla en el país.

El régimen, que durante años ha perseguido a la oposición, ha encarcelado a líderes políticos, ha censurado medios de comunicación y ha obligado al exilio a miles de nicaragüenses, ahora intenta maquillar su discurso con un falso homenaje a quien fue símbolo de la transición democrática en 1990, precisamente cuando Ortega fue derrotado en las urnas tras una década de guerra civil y crisis provocada por el primer régimen sandinista.

Asonadas y huelgas

En su mensaje, el régimen afirma que Doña Violeta “representó un aporte para la necesaria paz en nuestro país” y que su elección en 1990 reflejó “el infinito cansancio y sufrimiento de la guerra impuesta a Nicaragua por los imperialistas de la tierra” en referencia a los Estados Unidos. A pesar que fue el régimen sandinista en los años 80 la que sumió al país en la guerra civil, la pobreza y el exilio masivo.

Ortega y Murillo tambien aseguran que trabajaron por “la estabilidad y la seguridad de la vida de las familias nicaragüenses”, durante el gobierno de doña Violeta, cuando en realidad provocaron inestabilidad con las huelgas de transportistas, trabajadores de salud y las protestas del 6% universitario.

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Con la llegada al poder y a partir del fraude electoral del 2008 y 2011, la dictadura instauró en Nicaragua un régimen represivo que persigue cualquier voz disidente, incluyendo la de los familiares de doña Violeta: su hija, Cristiana Chamorro, excandidata presidencial, quien fue arrestada y condenada en juicios espurios que han sido denunciados internacionalmente como parte de la estrategia de aniquilamiento de la oposición.

En la nota de prensa, la dictadura lanzan un mensaje de advertencia al afirmar que seguirán trabajando por resguardar la paz y defenderla, aunque en realidad esa paz es impuesta con cárcel, exilio y represion.