Analistas: discurso del Vaticano en la ONU evidencia su preocupación y pleno conocimiento de la persecución religiosa en Nicaragua
El discurso del arzobispo Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales de la Santa Sede, en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en el que denuncia la falta de libertad religiosa en Nicaragua, confirma que el Vaticano no solo sigue de cerca la situación del país, sino que mantiene una firme preocupación por la persecución que enfrentan obispos, sacerdotes y laicos, coinciden analistas.
La abogada Martha Patricia Molina, autora de la serie de informes Nicaragua: ¿una iglesia perseguida?, explica que la Santa Sede “está informada de lo que ocurre en Nicaragua y saben que la persecución no ha cesado”.
Molina, quien desde 2018 ha documentado más 1,010 ataques por parte del régimen Ortega-Murillo a la Iglesia católica, sostiene que la persecución religiosa en Nicaragua continúa "igual o peor que en 2023 y 2024, cuando se documentaron más ataques, con la diferencia de que ahora la dictadura es más cuidadosa y no dejan rastro ni evidencia del daño que están causando".
La abogada agrega que nadie quiere denunciar los ataques por el miedo a la vigilancia extrema a la que están sometidos obispos, sacerdotes y laicos. "La demanda de la Santa Sede en la ONU es una respuesta a la persecución religiosa que se desarrolla en el país", sostiene.
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Para el periodista católico, Israel Gozález Espinoza, el discurso del Arzobispo Gallagher es una "reiterada preocupación por la situación nicaragüense" y otra de las muestras de esa inquietud son las recientes reuniones del Papa con los religiosos desterrados de Nicaragua.
"Como hizo en su día el propio Papa Francisco. El Papa León XIV ha recibido a los obispos en el exilio y les animó a seguir velando por los nicaragüenses que se encuentran en la diáspora. Para el pastor de la Iglesia universal, siempre una comunidad creyente que sufre es punto de preocupación y seguimiento", expone Gozález Espinoza.
Dictadura no está dispuesta a dialogar de buena fe
Sobre la insistencia de la Santa Sede en el llamado al diálogo con la dictadura Ortega-Murillo, los dos analistas sostienen que es parte de la misión evangelizadora de la Iglesia católica, pero descartan la posibilidad de que ocurra en las circunstancias actuales.
"Los Ortega-Murillo son delincuentes que no están acostumbrados a dialogar sino a imponer sus ideas antidemocráticas y bajo ese contexto es difícil dialogar", explica Molina.
Por su parte, Gozález opina que "el diálogo es siempre la solución", pero ve muy difícil que la dictadura Ortega-Murillo esté dispuesta a sentarse a conversar y buscar una salida a la crisis de Nicaragua. "Si una de las partes no quiere o lo hace de mala fe, aunque uno tenga los mejores mediadores y garantes, ese diálogo no prosperará", resalta.
Nicaragua suspendió relaciones diplomáticas con la Santa Sede en marzo de 2023 después de una entrevista del fallecido papa Francisco en la que calificó al régimen Ortega-Murillo como una "dictadura grosera" y habló de un posible "desequilibrio de la persona que dirige" en referencia a Daniel Ortega.
El nivel de hostilidad hacia la Santa Sede ha escalado tanto que en febrero de 2025, emitió una ofensiva nota de protesta en rechazo a la ratificación de monseñor Rolando Álvarez como obispo de Matagalpa y Administrador Apostólico de Estelí. El texto suscrito por el Ministerio de Relaciones Exteriores se refierió al Vaticano con términos como "depravado", "pedófilo", "inmoral", "infame", "perverso" e "inhumano", acusándolo de estar aliado con "las fuerzas de la oscuridad, la barbarie, el genocidio y el mal".
No obstante, dos meses ante el fallecimiento del papa Francisco, Rosario Murillo anunció el envío de una delegación, encabezada por Maurzcio Gelli, a los funerales en Roma.
Al hacer el anuncio, la sancionada funcionaria "recordó" que las relaciones con la Santa Sede "no están rotas", sino "suspendidas", en un aparente intento por suavizar la postura hostil del régimen hacia el Vaticano. Sin embargo, volvió a responsabilizar a Roma por el distanciamiento diplomático por supuestamente caer en lo que llamó manipulaciones de "los de siempre" en alusión a la oposición que denuncia las graves violaciones a los derechos humanos, incluida la libertad religiosa.



