Opositores: El régimen caerá aunque sea en "cámara lenta"

Tres líderes opositores explican el trabajo que ha hecho la oposición desde 2018 y la razón por la que aún no ha caído la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo

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Opositores reiteran que la dictadura Ortega Murillo se sostiene por las armas.
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  • abril 22, 2024
  • 10:03 AM

Las primeras horas de protestas en abril de 2018 parecían marcar el inicio del fin del poder de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua. Han pasado seis años desde que se les vio forzados a sentarse en una mesa negociación y escuchar el rotundo reclamo de dimisión que fue silenciado con fuerza letal. El saldo de esa violenta respuesta es una estela de dolor en el país sobre la base de mentiras, asesinatos, encarcelamientos, confiscaciones, torturas, destierros y graves violaviones a los derechos humanos, lamentan quienes han vivido en carne propia la represión.

Los líderes opositores y excarcelados políticos Dora María Téllez, Félix Maradiaga y Juan Sebastián Chamorro coinciden en que los dictadores han logrado retener el poder a través de la represión, especialmente la de las armas. Defienden que la oposición está realizando un trabajo "difícil" y que el régimen caerá aunque sea en "cámara lenta".

La comandante guerrillera Dora María Téllez, antigua compañera de armas de Ortega en la lucha contra la dictadura de Anastasio Somoza Debayle, afirma que la actual dictadura "se sostiene exclusivamente por la fuerza", mientras que el politólogo Félix Maradiaga dice que los Ortega Murillo se apoyan "en un aparato militar y policial represivo, y en un sistema dictatorial carente de límites éticos y morales".

Por su parte, el economista Juan Sebastián Chamorro manifiesta que, ante las agresiones de los dictadores, los opositores nicaragüenses "hemos hecho lo que ha sido posible dentro de nuestras posibilidades".

"Hemos dado la cara, hemos enfrentado a la dictadura, la hemos denunciado, hemos caído presos, hemos sufrido vejámenes de parte de la dictadura", expresó Chamorro.

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Críticas a la oposición

Sin embargo, las críticas contra la oposición están presentes. Recientemente, el padre Uriel Vallejos los llamó a abandonar sus intereses y que prioricen al país, al tiempo que criticó a "falsos opositores que viven del dolor ajeno".

"Por el error de esta falsa oposición, tuvimos a obispos encarcelados, medios de comunicación censurados y exiliados. No vivan del dolor ajeno y, con virilidad, enfrente el problema cara a cara", dijo el sacerdote en una misa el pasado domingo 14 de abril.

Tanto Maradiaga como Chamorro aceptan que la oposición tiene mucho que mejorar. "Debemos aceptar con humildad y serenidad todas aquellas observaciones que nos ayuden", dijo Maradiaga.

Chamorro indicó que todas las personas están en su derecho de hacer las críticas que le correspondan en contra del trabajo que realiza la oposición. "Me parecen bien, todas son escuchadas, todas son bienvenidas. Tenemos que estar atentos a cualquier tipo de crítica", declaró.

Desafío: Desarticular a la dictadura

Por su parte, Maradiaga externó que el desafío de desmantelar una dictadura para recuperar la libertad y lograr la justicia es una tarea que involucra a todos los nicaragüenses de buena voluntad, pero admitió que los opositores tienen mucho por mejorar.

Además, expuso Maradiaga, hacer que la dictadura Ortega Murillo caiga "no es una labor sencilla", pero los dictadores "no han logrado desmovilizar nuestra lucha cívica".

"A pesar del exilio, la cárcel, la expropiación de todos nuestros bienes y de enfrentarnos a una dictadura con recursos casi ilimitados, que además opera como una maquinaria del crimen organizado, no han logrado desmovilizar nuestra lucha cívica. Muchos de nosotros trabajamos día y noche, incansablemente, para mantener viva la lucha y para asegurarnos de que la causa de Nicaragua no se pierda en medio de una agenda internacional cada vez más compleja. Hay mucho por mejorar y debemos aceptar con humildad y serenidad todas aquellas observaciones que nos ayuden.

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Dora María Téllez estuvo encarcelada por la dictadura y, al igual que Maradiaga y Chamorro, fue una de las 222 prisioneros políticos que fueron desterrados a Washington el 9 de febrero de 2023, pero no considera que la culpa de su encarcelamiento sea culpa del comportamiento de la oposición, sino de la crueldad de los dictadores.

"No creo que la fragmentación de la oposición, o la conducta de la oposición, me haya llevado a la cárcel a mí, o haya llevado a la cárcel a los obispos, sacerdotes, periodistas, líderes de los movimientos sociales, o que la oposición sea responsable del exilio masivo nicaragüense. Esa es responsabilidad completa, total y abosluta de la dictadura que hay en Nicaragua", externó Téllez.

La excarcelada política reconoció que la oposición está dispersa, pero esa desunión no es necesariamente debido a la represión, porque ya estaba fragmentada y, en 2018, lo que ocurrió es que se produjo una unidad que "se construyó sobre la base de la presencia en las calles".

"Es decir, la unidad en la acción. Y yo, francamente, creo que la unidad en la acción es la única salida que tenemos los nicaragüenses y que tenemos la oposición en Nicaragua. Mantenermos unidos en la acción, no pretender simplemente montar modelos organizativos, institucionales, etcétera, que se aparecen y se disuelven, sino básicamente unificar para actuar dentro del país y actuar para que las presiones internacionales se intensifiquen", enunció Téllez.

Caída en cámara lenta

Por otra parte, Téllez no mira que la dictadura Ortega Murillo esté bien, sino que desde 2018 se ha ido debilitando, su caída se irá dando como "en cámara lenta" y, "en algún momento vamos a ver la rapidez con que evolucionan los acontecimientos, proque las condiciones sobre las que está montada son completamente adversas".

Téllez explica que, a seis años de las protestas de 2018, la dictadura no ha tenido ninguna posibilidad de reconstituir el modelo que tenía en el año 2018.

"Tenía una alianza bastante sólida con el sector empresarial, tenía una situación económica estable y tenía una estabilidad política relativa. La explosión de 2018 demostró que había un enorme descontento social en Nicaragua y el régimen de los Ortega Murillo perdió completamente el respaldo básico que tenía. Ya ni siquiera tiene el respaldo de su base social tradicional y tiene un aislamiento profundo a nivel internacional y a nivel nacional", aseguró.

La comandante guerrillera añade que no se mantienen ninguno de los pilares sociales que sostenían a la dictadura antes de 2018 y la debilitan también su propia condición interna, de crisis sucesoria.

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